Ynsfrán asume en momento crítico para la credibilidad de la Corte

Ni bien asumió su curul, el nuevo ministro de la Corte en sustitución del polémico Dr. Víctor Núñez provocó escaramuzas en el campo político, lo cual es señal inequívoca de que nada ha cambiado en el sistema de elección de magistrados judiciales.

El Dr. Linneo Ynsfrán, sucesor del renunciante ministro de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Víctor Núñez, asume en un momento crítico para la credibilidad de la Corte.

El antecedente inmediato constituye el caso del mismo Dr. Núñez, quien debió salir por la puerta trasera de la máxima instancia judicial luego de enfrentar graves denuncias de corrupción, en variados matices, entre ellas el posible lavado de dinero, tráfico de influencia y manipulación de expedientes.

Otros tres ministros estuvieron a punto de ser sentados en el banquillo de acusados tras un pedido explícito de interpelación del Congreso Nacional, que se descompensó con el paso de los días, luego de que peligrara un “golpe judicial” con la salida de casi la mitad de los 9 integrantes de la Corte.

El Dr. Ynsfrán integró el consejo impulsor del Plan de Lucha Anticorrupción en el 2000, el mismo año que integró la terna para el cargo de fiscal general del Estado, y en el 2004 integró la terna para el cargo de ministro de la Corte, que no prosperó.

Como todos sus compañeros de trabajo, se deshizo en promesas de mejoramiento del sistema de justicia en el Paraguay cuando era candidato a ministro, pero después se llamó a silencio, desconociéndose cuál será su rutina laboral.

Abogados conocidos por su actitud crítica hacia la administración de justicia coinciden en que no se puede esperar mucho de Ynsfrán, teniendo en cuenta que para ser electo ministro debió cumplir una serie de “requisitos”, que no pasan precisamente por el lado de la calidad profesional, ética y “notoria honorabilidad” que se les exige a todos los candidatos a cargos judiciales.

Una mala señal acerca de la huella que deja el nuevo ministro es la escaramuza generada por su elección en el Poder Ejecutivo, luego de que referentes de peso, conocidos por su afinidad con el oficialismo en el poder, señalaran que el nombramiento de Ynsfrán se trató de una componenda entre colorados y liberales para “destruir” al Gobierno.

Así dijo la propia presidenta de la Asociación Nacional Republicana, Lilian Samaniego, señalada como “cartista por conveniencia crematística”.

Otros líderes afines al oficialismo se expresaron en términos parecidos, como si un ministro de Justicia tiene que ser, obligatoriamente, producto de la decisión de una nucleación político-partidaria, en contra de reglas taxativas establecidas en la Constitución Nacional.

Lejos de constituir una esperanza de cambio en la contaminada estructura judicial, el Dr. Ynsfrán es considerado pieza útil de la rosca que maneja los hilos de la justicia en Paraguay, caracterizados por la transa, el negociado y el favoritismo hacia todo lo que significa dinero y poder, según las acusaciones del colectivo popular plasmadas en las redes sociales.

“Vamos a estar siguiendo los pasos del nuevo ministro de la Corte, pero no hagamos muchas ilusiones, por las señales emitidas y la sensación de que todo puede cambiar para no cambiar nada”, dijo un abogado del foro al aludir a la política de gatopardismo históricamente imperante en el alto tribunal.

  

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