Voto castigo para revertir dos décadas de postergación

Los miles de millones de guaraníes recibidos por la administración Peña en todos estos años -y cuyo destino debe ser investigado- hubieran sido utilizados para mejorar la pésima infraestructura y servicios de la ciudad.

En medio de un marco de expectativa, matizado cada tanto por escaramuzas propias de quienes pretenden el poder y, en su caso, quien busca la continuidad, los electores de la ciudad de Emboscada quieren poner punto final a 20 años de marginación y postergación de sus derechos consagrados de vivir en bienestar con trabajo, infraestructura y servicios (especialmente salud pública y agua).

Como en todos estos años no han sido escuchados, sino sus reclamos cajoneados o enfrentados con promesas y más promesas, han anunciado que recurrirán al voto castigo.

“Es la única forma de hacernos sentir, aunque un poco tarde, pero ya está”, expresó Fátima Busto, joven pobladora, tras resaltar el ambiente de descontento que existe contra el ex intendente municipal Raúl Peña por haber politizado no solo la Municipalidad sino casi todas las instituciones o entes públicos, llenándolos de correligionarios y amigos.

Peña se presenta actualmente como candidato a un cuarto período de gobierno comunal, pero lo hace como un intendentable más, sin reparar en los largos años que estuvo en el cargo y no ha hecho nada útil para la ciudad y su gente, especialmente a favor de personas no comprometidas con la clientela política partidaria liberal en el poder.

En su descargo, y tratando de justificar su inoperancia como funcionario público, le culpa al Gobierno por los males que se presentan a simple vista.

Emboscada cuenta con decenas de calles en mal estado, pésimo servicio de recolección de basura, barrios abandonados, agua repartida en cuotas, lamentable servicio del centro de salud con carencias multiplicadas a cada paso, falta de posibilidades laborales para los centenares de jóvenes, y nulo proyecto de mejoramiento del estado de cosas.

En todo este tiempo, Peña sí se ha ocupado en incrementar beneficios personales, multiplicando sus ingresos, invirtiendo en negocios, y convirtiéndose en potentado económico, mientras la población sufre las secuelas del desgobierno municipal.

El ex intendente enfrenta tres juicios penales y pelea con chicanas para tratar de zafar a la justicia.

Uno de los juicios es por atropello y amenazas contra la integridad de las personas, en otro caso está acusado de delito ambiental y en el restante está comprometido por la Contraloría General de la República en una posible tragada de más de 3.000 millones de guaraníes de recursos de Royalties y Fonacide (en un solo año), sin contar los demás ingresos municipales no presupuestados cuyo destino se desconoce.

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