Venezuela sufre una revolución que mantiene postrado al pueblo

De la revolución solo queda la invocación de los documentos oficiales, porque en la calle se nota el fracaso del Socialismo propugnado por Chávez, señala el periódico venezolano.

Venezuela se halla sumida en una grave crisis política, económica y social, señalan fuentes de información internacionales a través de corresponsales instalados en esa convulsionada nación caribeña que, para muchos, ha entrado en un embudo revolucionario donde la democracia pide espacio de poder en medio del búnquer socialista en el que se han parapetado los leales al presidente Nicolás Maduro.

El periódico caraqueño Semana dedica un comentario acerca de la situación actual del país, que por considerarlo de interés lo reproducimos, aunque parcialmente, por cuestión de espacio:

Un balance de los primeros diez años de la revolución, realizada por el Centro para la Investigación de la Economía y la Política, señala que el gobierno de Chávez había logrado reducir en 39% los hogares en condiciones de pobreza y en más del 50% de los que se encontraban en pobreza extrema.

La desigualdad se redujo hasta el 41% en 2008, y el gasto social real por persona había aumentado tres veces más de lo observado en 1998, en plena era chavista.

Pero las revoluciones no se hacen sólo con dinero.

Chávez tenía por delante la tarea de modificar la institucionalidad gubernamental y de políticas que sostenía la función reguladora del Estado, y emprender un cambio profundo en los niveles de formación y conocimiento de los responsables de conducir las transformaciones tanto desde la sociedad, como desde el Estado.

Pero esos cambios estructurales nunca llegaron. En 18 años de gobierno, no se logró una nueva forma de intervención que privilegiara los propósitos de la revolución, y así, mientras el aparato estatal crecía 3 y 4 veces en burocracia, toda la acción social de la revolución se le confió a las llamadas “misiones”, o asistencias revolucionarias.

Se llegó así a una especie de paraestado, que nunca se conectó con la institucionalidad estatal, y en medio de esta situación los cubanos no lograron transferir su saber acumulado en política social, ni tampoco institucionalizar la estructura de las misiones en el aparato público venezolano.

Sin un proyecto político y económico de revolución, era evidente que los esfuerzos por impulsar una base productiva y de conocimiento científico que garantizara la sostenibilidad de la revolución quedaran solo en la invocación de los documentos oficiales.

La crisis económica mundial toma a Venezuela sin una institucionalidad capaz de responder a las exigencias de un quiebre económico y, lo peor, sin un modelo económico que sostuviera la revolución bolivariana, ni una política económica consistente como para manejar la crisis.

La caída de los precios del petróleo puso al descubierto los vacíos del proyecto chavista. Los avances que se habían obtenido en materia social (nutrición y dotación de vivienda y mejores servicios de salud y educación), vuelven a los niveles de 2001.

Los venezolanos vuelven a sentir los rigores de la pobreza y la pobreza extrema, pero esta vez agravada por la inflación (que para el año pasado superó el 315 % solo para alimentos y bebidas) y el aumento en el desabastecimiento de todo tipo de bienes, pero especialmente comida y medicinas.

No hay duda que la Revolución Bolivariana no ha sido otra cosa que una toma masiva del aparato público por parte del chavismo, y nunca logró producir reformas estructurales ni proyectos que condujeran a Venezuela por la senda del Socialismo del Siglos XXI.

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.