Tiene loteamiento, vehículo y linda vivienda, pero aun así le pagan pensión por “pobre extremo”

Propiedad de don Cándido, en el barrio Cocué Guazú. A simple vista no se observa una situación de pobreza extrema en la familia, pero aun así logró convencer a la Municipalidad para ser ingresado en la lista de pensionados y cobrar su subsidio sin pérdida de tiempo, paciencia y recursos, como sí lo sufren los demás abuelitos del lugar.

Hechos que llaman la atención ocurren en la ciudad de Emboscada, a menos de 40 kilómetros de Asunción, donde se registran denuncias multiplicadas de irregularidades en el manejo de recursos millonarios destinados exclusivamente a ancianos y ancianos que hayan cumplido 65 años de edad, en adelante, y demuestren estar dentro de la faja de pobreza extrema.

A la denuncia presentada inicialmente por vecinos unidos sobre un ganadero solvente que percibe mensualmente el pago del Estado, manejado por el Ministerio de Hacienda, se suma Cándido Cuevas Domínguez.

Se trata del padre del secretario del intendente municipal local, Raúl Peña.

Al igual que Migdonio, Cándido y sus familiares son muy amigos del titular comunal, e incluso transitan por la misma senda política.

Guiados por denunciantes, llegamos hasta la vivienda de Cándido, que está ubicada sobre la calle San Agustín, a unos 300 metros del club Cerro Corá.

La casa nada tiene que envidiar a una de clase media, con buena infraestructura y comodidades que saltan a la vista de quienes transitan por el lugar.

La familia cuenta también con una camioneta utilitaria y aves de corral.

En la parte del fondo, que da hacia el sector que se dirige al río Paraguay, los Cuevas están ocupados actualmente en un loteamiento de terrenos, destinado a soluciones habitacionales.

No hay referencias o detalles que hagan persuadir y seducir a la Municipalidad, especialmente a la oficina encargada de registrar a los abuelitos para el cobro, de que en ese sitio hay pobreza y, menos aun, la pobreza extrema declarada por el Estado como condición estricta e innegociable para el desembolso del subsidio.

“Cada mes se va a cobrar en el banco ubicado en Arroyos y Esteros, pero mi mamá, que fue una de las primeras en anotarse en la Municipalidad, tiene que seguir esperando. Estamos así hace como tres años, y cada vez que nos vamos a averiguar nos dicen que tiene que venir el censista de Asunción, y cosas por el estilo, pero nunca viene”, afirmó un vecino de don Cándido.

Se preguntó cómo es que personas que, evidentemente, no cumplen los requisitos exigidos por la ley, y, por tanto, deberían encontrarse fuera de la lista de beneficiarios, pueden acceder, con tanta rapidez y facilidad, a la ansiada pensión estatal.

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