Terror generado por narcos mantiene en zozobra al país

Rafaat se movilizaba en la amplia zona de frontera con total libertad, y en la ciudad era considerado gran señor, opinan ciudadanos que cuestionan el funcionamiento del poder impune de la mafia en la amplia región norteña.

El crimen del capo del narcotráfico Jorge Rafaat en la fronteriza ciudad de Pedro Juan Caballero, registrado en la tarde de este miércoles en las narices de la Policía amambaiense, mantiene en vilo a la ciudadanía paraguaya, que no deja de preguntarse por qué ocurre este tipo de hechos cuando existen antecedentes de que en cualquier momento iba a romperse la aparente calma reinante para convertirse en campo de batalla.

La Secretaría Nacional Antidrogas manejaba información de que el poderoso empresario de frontera Rafaat, de nacionalidad brasileña, estaba “marcado” por grupos rivales del negocio del narcotráfico, pero no explicó por qué se consumó el crimen sin que se hayan tomado medidas de prevención o reacción rápida.

El asesinato a sangre fría sorprendió a los pedrojuaninos por las características del ataque y las armas utilizadas.

De acuerdo a los datos, los atacantes concretaron un golpe fríamente calculado y previeron todos los detalles.

Para ello, recurrieron al servicio de sicarios profesionales que integraron una agrupación tipo comando de al menos un centenar de hombres fuertemente armados, que se encargaron de controlar totalmente el sector donde fue emboscado Rafaat.

Vecinos del sector abordados por la prensa señalaron que el miércoles y días antes del atentado no observaron movimientos extraños o sospechosos que les llevaran a pensar que algo malo iría a ocurrir.

“Algunas veces los bandidos alertan de alguna manera a la población inocente que despeje un lugar donde ellos van a actuar, pero esta vez no se sabe nada de eso, tal vez porque temían que se filtrara la información y se abortara el golpe que tenían previsto”, comentó un poblador a una emisora brasileña.

Las autoridades encargadas de la seguridad en la ciudad fronteriza tratan de encontrar explicaciones creíbles acerca de detalles del crimen de la mafia, mientras la población se ha recluido en sus viviendas a la espera de que pase el temor colectivo que, según declaraciones, no se ha experimentado desde el crimen del periodista Santiago Leguizamón, ocurrido el 26 de abril de 1991.

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