Suerte de Arlan y Edelio, en manos del Gobierno

Patética imagen de Arlan y Edelio en poder de sus secuestradores. El Gobierno es el gran responsable de rescatarlos sanos y sanos, y desbaratar el EPP.

Este sábado se cumplen 206 días del secuestro de Arlan Fick y 111 días del plagio del policía Edelio Morínigo, quienes permanecen en largo cautiverio en poder del ilegal Ejército del Pueblo Paraguayo en medio de la expectativa general por la libertad de ambos ciudadanos privados injustamente de su libertad.

La prueba de vida de ambos secuestrados, dada a conocer por el EPP, alimentó la esperanza de que retornen pronto a sus respectivos hogares, pero la negativa del Gobierno a negociar con la libertad de 6 integrantes de la banda detenidos en la Agrupación Especializada de la Policía Nacional, hace temer por el desenlace.

El caso de Arlan, quien cumplió 17 años de edad en cautiverio, es más patético porque sus padres cumplieron cabalmente con las exigencias de los criminales, supuestamente a cambio de que suelten al joven, pero ello no ocurrió.

Los 500.000 dólares en efectivo abonados por los Fick, más otros 50.000 dólares en víveres que fueron repartidos a zonas vulnerables del Departamento de Concepción, por orden del EPP, no tuvieron retorno.

El hecho fue interpretado por expertos como inédito, y marca la pauta de la cobardía y falta de ética del EPP, teniendo en cuenta que no cumplió su palabra.

“Las organizaciones más criminales del mundo acostumbran cumplir tratos, como se ha demostrado suficientemente con eventuales canjes de prisioneros y pagos de rescate, pero con el EPP no ocurre tal cosa”, observó un especialista militar consultado por La Mira.

En el caso de Morínigo, no se ha demostrado intención extorsiva, por lo que se cree que se trata de un secuestro político, relacionado con una supuesta actividad encubierta del policía en zona dominada por el EPP.

En medio de este estado de cosas, surge la gran responsabilidad del Gobierno por rescatar sanos y salvos a los dos ciudadanos paraguayos, y atrapar a los secuestradores para ponerlos a disposición de la Justicia.

Si así no lo hicieren, Dios y la Patria se lo demanden.

 

 

 

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