Solo un milagro podrá salvar a Napout

Detenido en Suiza, lejos del poder y los amigos diseminados a diestra y siniestra, el futuro inmediato de Napout está en juego y su libertad pende de un delgado hilo.

Con el paso de los días, y a medida que observadores bucean en la situación legal que enfrenta Juan Ángel Napout en Suiza, la opinión más difundida afirma que el dirigente paraguayo acusado de corrupto difícilmente pueda recuperar el esplendor del poder e incluso físicamente corre el riesgo de una ausencia obligada de varios años de su Paraguay natal, lo cual ocurrirá en caso de que sea condenado por la justicia de Estados Unidos.

Napout enfrenta cargos de blanqueo de activos (lavado de dinero), asociación mafiosa y estafa, entre otras acusaciones presentadas por la fiscalía norteamericana contra la FIFA, en un escándalo de ribetes inéditos que sacude el corazón de la matriz del fútbol internacional y ensombrece la credibilidad de la dirigencia, donde Napout (suspendido por 90 días) ocupa un curul en su calidad de presidente de la Conmebol.

Abogados del foro abordados por emisoras capitalinas señalaron que Napout no podrá zafar fácilmente el grillete con que le tiene aprisionado la justicia de Suiza, mientras Estados Unidos dirime en otro ámbito el tema de la extradición.

Dirigentes deportivos paraguayos expresaron en voz baja que el titular de la Conmebol no debió viajar al país helvético por el riesgo de que pueda ser detenido, como ocurrió a mediados de año con varios dirigentes arrestados en un primer capítulo de la saga aun impredecible del escándalo del siglo.

Otros popes de la APF señalaron que cualquiera haya sido la decisión de Napout, de igual manera iba a ser detenido en algún momento, con la ventaja de que si estaba en Paraguay a la hora de ser reclamado como acusado, la corrompida justicia paraguaya podría darle una mano, como ocurre con Léoz.

En caso de resultar culpable, Napout puede ser sentenciado hasta a 20 años de prisión, que según los informes deberá purgarlos en una cárcel de Estados Unidos, por ser el país acusador y propiciante de las investigaciones que desnudan el esquema de corrupción en la FIFA.

En contrapartida, la pena más leve que podría recibir el titular suspendido de la Conmebol sería de 5 años de prisión, en caso de resultar culpable de complicidad o encubrimiento de los delitos investigados, que representan montos colosales obtenidos bajo la mesa por adjudicaciones espurias de televisación de partidos y otros rebusques no menores.

Directivos de clubes de primera división de la APF eluden dirigirse a Napout con términos críticos, lo cual no extraña a la afición, que desde años señala con el dedo a la dirigencia mayor del fútbol guaraní por abroquelarse en una fraternidad y esconder el secreto a voces de transadas que nadie se ha animado a denunciar.

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