Socialismo bolivariano se juega la vida en Venezuela

Colas para adquirir alimentos en un supermercado de Caracas. El crítico desabastecimiento es señalado como motivo esencial del descontento popular, que este domingo amenaza con el voto castigo al oficialismo chavista.

Como no ha ocurrido en 16 años de socialismo bolivariano, a partir de la presidencia de Hugo Chávez, el gobierno en el poder de Venezuela enfrenta un difícil momento, de cara a las elecciones legislativas de este domingo, donde las encuestas le dan perdedor al oficialismo representado por el presidente Nicolás Maduro y exponen la posibilidad de que la oposición asuma las riendas de un país hundido por la crisis.

Maduro se ha adelantado en afirmar que no acatará los resultados de las urnas en caso de resultar perdedor, pero no señaló la actitud que asumirá si gana el oficialismo chavista, en una interpretación muy particular de democracia.

“Si gano, habrá triunfado la democracia; si pierdo, será un golpe de la derecha”.

Esta explicación dieron analistas políticos acerca de la actitud de Maduro, que en la última parte de la campaña proselitista ha mostrado sus garras ante un electorado que hace tiempo le perdió el miedo a las amenazas y a la fuerza, acostumbrado como está a ser violado en sus derechos y a padecer el castigo que representa la falta crítica de alimentos y productos de primera necesidad.

A ello se suma una inflación alarmante, que se mantiene en torno al 57 por ciento, la más alta del continente, como secuela del fracaso de la política económica que el poder le endilga al capitalismo en su expresión popular: “la derecha”, representado por el enemigo número 1, el gobierno de Estados Unidos, a la sazón el principal comprador de crudo venezolano.

De acuerdo a los datos, irán a las urnas poco más de 19 millones de ciudadanos, que deberán elegir 167 diputados para la Asamblea Popular (Congreso o Parlamento), actualmente con mayoría chavista.

La seguridad de las elecciones ha sido garantizada por el Gobierno, que tempranamente ha dispuesto el refuerzo de efectivos en zonas claves para definir los comicios.

Caracas, el mayor bastión electoral, presenta este sábado un ambiente de tensión, motivado por la posibilidad de la oposición de asumir el poder y destronar años de abusos y desabastecimiento, y por otro lado está latente en el ánimo de la población el temor de que Maduro provoque alguna maniobra o acto de violencia en caso de resultar perdedor.

“Acá está en juego no solo el continuismo o el cambio sino la ideología socialista bolivariana, que ha mostrado signos de debilidad históricos, posiblemente como presagio de una caída anunciada”, expresa este sábado un analista político en declaraciones divulgadas por diarios independientes de Caracas.

El régimen, por su lado, confía en que el pueblo venezolano sabrá apreciar el éxito de la revolución a la hora de elegir por quién depositar su voto.

El propio Maduro ha liderado la campaña proselitista a favor de los candidatos a diputados por el oficialismo.

Una de sus estrategias se denomina “1 x 10” y consiste en que cada socialista afiliado debe conseguir la adhesión de 10 votantes potenciales, con la finalidad de engrosar la lista de prosélitos y de esa manera encaminar los resultados de las urnas hacia la victoria.

Observadores independientes sostienen que la desesperación de Maduro es la prueba más evidente de que está abajo en las encuestas, y que una derrota predecible en estas elecciones significará para él mucho más que la pérdida del poder y con ella la caída de la ideología socialista bolivariana siglo XXI inventada por Chávez.

“Maduro sabe que hay una amenaza de procesamiento penal en su contra por los abusos cometidos en el ejercicio del poder, especialmente contra activistas de la oposición, y dos casos de asesinato que le comprometen en grado de complicidad”, indicó un líder opositor.

Recordó especialmente el caso del activista Leopoldo López, encarcelado hace casi dos años por “traición a la revolución”, aunque el opositor es considerado fuera de las murallas ideológicas chavistas como víctima del régimen por su posición marcadamente radical contra la gestión de gobierno actual, al que considera una dictadura personal representada por Maduro, ex chofer de Chávez ungido presidente en polémicas elecciones.

La caída del régimen kirchnerista en Argentina, con la derrota del presidenciable oficialista Daniel Scioli (prohijado por Cristina Fernández) en las pasadas elecciones del domingo 22 de noviembre, marcaron a fuego el derrotero del socialismo en la región, que enfrenta otro duro desafío en Brasil con el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff por acusaciones de corrupción.

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.