Sistema financiero mejoró, pero los riesgos se ampliaron

No todo son flores en el sistema financiero tradicional, aunque la situación general muestra indicadores razonables, opina el sociólogo tras hacer recomendaciones, como la mejora en los controles.

El sistema financiero tradicional, compuesto por bancos y financieras, ha mostrado una performance razonable, a pesar de haber enfrentado cambios significativos en los mercados, del marco jurídico y del tipo de cambio, afirma el sociólogo Diego Duarte.

En un artículo titulado “Situación y Perspectivas del Sistema Financiero”, divulgado por la revista Economía y Análisis, del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), resalta que el análisis general permitió observar características similares en un importante número de entidades, independientemente del tamaño o el nicho de mercado en el que operan.

“Esto tiene que ver, básicamente, con el deterioro de la calidad de la cartera de créditos, donde el aumento de la morosidad, las previsiones, la adjudicación de bienes en garantía y los préstamos refinanciados, reestructurados y renovados (también conocidos como cartera RRR) fueron los comunes denominadores en la mayoría de las entidades”, opina.

Explica que la raíz de esta situación tiene que ver con las dificultades que atravesaron los sectores agropecuario, de microcréditos y de consumo, a los que el sistema financiero apostó con fuerza en los últimos años.

El experto agrega que en 2015 el volumen de depósitos se incrementó levemente, contexto en el que los depósitos a plazos (CDAs) continuaron ganando terreno.

“Esto último no solo fue un indicativo de la confianza de diferentes agentes económicos en la salud del sistema financiero, sino también otorga al sistema financiero previsibilidad y oportunidades para continuar expandiendo las colocaciones”, recalca.

El analista agrega que la estabilidad macroeconómica del país contribuyó a la del sistema financiero, y ambos comportamientos se reforzaron recíprocamente.

“Ayudó, inclusive, al buen desempeño del mercado de valores, donde situaciones negativas puntuales no tuvieron, finalmente, incidencia en la confianza de los inversionistas”, opina.

Duarte advierte sin embargo que los bancos y financieras que operan en el sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) se han visto afectadas, en mayor grado que las entidades financieras más grandes y con diferentes enfoques de negocios.

El articulista considera que este comportamiento de las Mipymes tiene su explicación en la sensibilidad de este sector a los cambios en la economía o segmentos específicos de negocios, lo que afecta directamente la capacidad de pago del cuentapropista, con mayor impacto cuando los niveles de endeudamiento son elevados, como es el caso de muchos deudores en la actualidad.

“Si bien el sistema financiero tradicional goza de buena salud en líneas generales, no es menos cierto que los factores de riesgo han venido ampliándose”, acota, tras señalar recomendaciones para mejorar el estado de cosas, entre acentuar los controles y perfeccionarlos sobre aquellos sectores donde la regulación aún es débil o simplemente no ha llegado.

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