“Si son inútiles para administrar un pueblo en conflicto, dejen sus cargos”

El directivo docente pide a las autoridades no caer en la insensatez extrema e irracional, con el fin de tomar medidas más acertadas y evitar seguir siendo blanco de la decepción e indignación de toda la sociedad.

“Si no son capaces de administrar un pequeño municipio de 5.000 habitantes, dejen a otros su lugar y no sigan soliviantando el ánimo de un pueblo humilde que se merece algo mejor”.

Con estas expresiones se refirió a las autoridades municipales y sanitarias de Nueva Colombia el ciudadano Rafael Resquín, miembro ejecutivo de la Unión Nacional de Educadores, quien en una nota deja escapar su opinión con respecto al conflicto de 70 días en la ciudad cordillerana, que se extiende sin interrupciones ni voluntad de finalización por culpa de sus falsos representantes populares.

Setenta días se han cumplido desde que la ciudadana Rafaela González de Bareiro inició una huelga de hambre, en representación de la población, en demanda de salud digna con una ambulancia, más medicamentos y doctores para el puesto de salud local.

En todo este tiempo, las autoridades locales, departamentales y nacionales luchan, no para honrar sus cargos y salarios satisfaciendo los reclamos del pueblo, sino para esquivar sus responsabilidades, en una actitud de insensibilidad que pinta a cuerpo entero la baja calidad de los detentadores del poder.

“Cada vez me veo más sorprendido por la actitud de mis compueblanos. ¿Cuál puede ser la excusa para que los concejales se nieguen a poner a nombre del puesto de salud el vehículo que le pertenece al pueblo?”, expresa Resquín.

Hace referencia a la negativa de los ediles a transferir un vehículo adquirido por la Comuna con recurso público, y destinado a ambulancia, pero con servicio municipal, al que se niega la gente por el fundado temor a que sea utilizado para proselitismo.

“Señores concejales. Aprendan o háganse asesorar acerca de sus funciones y prerrogativas, y entiendan de una vez la importancia de la participación ciudadana en el manejo de la cosa pública”, expresa.

Recalca que el bien público es inherente a la sociedad “y, por lo tanto, ella debe cuidarlo, además de tener la garantía de que los encargados de la administración transitoria de esos bienes lo van a honrar, en honor a ese pueblo que ha depositado en los mismos su confianza”.

“Sinceramente, me da vergüenza tener que leer casi todos los días la situación de mi querida Nueva Colombia debatiéndose entre la miseria del pueblo, la maldad y la extrema ignorancia de sus autoridades, entre quienes lastimosamente están colegas docentes, amigos y hasta parientes”, alega Resquín.

Pide a las autoridades locales, departamentales y nacionales que reflexionen, para no caer en la insensatez extrema e irracional, con el fin de tomar medidas más acertadas y evitar seguir siendo blanco de la decepción e indignación de toda la sociedad.

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