“La cuarentena produce reacciones más intensas y riesgos latentes a las mujeres, con secuelas negativas en su salud mental y con ella en el bienestar de su entorno”, sostiene la profesional.

La situación de aislamiento provocada por la restricción sanitaria actual genera no solo cambio de rutina, sino de comportamiento y actitudes, que tienen variado nivel de afectación entre los miembros del clan familiar.

“La cuarentena influye más a la mujer que al hombre”, afirma en este sentido la psicóloga Irma Talavera.

Sostiene que un indicador que evidencia esa variable son los cambios de la etapa evolutiva, el predominio hormonal, la liberación de neurotransmisores -como la dopamina, serotonina, oxitocina, endorfina- que producen en las mujeres determinados cambios de conducta, comportamiento y actitudes, entre otros.

“Por lo general, demuestran señales de irritabilidad, sensibilidad aumentada, ansiedad, temor, pánico, insomnio, que adquieren más intensidad en el embarazo, la menopausia, adolescencia y puerperio”, apunta.

La profesional señala que a todo esto se debe sumar el cambio brusco de rutina, como el cuidado de los hijos, que también requieren una atención puntual por el momento especialmente delicado que enfrentan al verse privados de su plena libertad.

“Los quehaceres de la casa, las tareas escolares, el acompañamiento de la pareja, asumir el compromiso laboral y el pago de deudas repercuten de alguna manera en el bienestar familiar, y con mayor intensidad si existen dificultades declaradas, entre ellas una patología corporal o mental”, recalca la Lic. Talavera.

“Todos estos factores hacen que la cuarentena por la pandemia produzca reacciones más intensas y riesgos latentes a las mujeres, con secuelas negativas en su salud mental y con ella en el bienestar de su entorno”, puntualiza.

Como respuesta, recomienda que cuando la mujer manifiesta síntomas de nerviosismo, tristeza, dificultad para dormir, baja tolerancia a la frustración, irritación o estado de tensión o ansiedad recurrente, acuda a los servicios de un profesional de salud mental para prevenir mayores complicaciones.

“La privación de salir, traducida en el aislamiento, genera predisposición a contraer estos síntomas de trastornos mentales, que requieren terapias puntuales y oportunas”, precisa la psicóloga.

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