Es importante que el sistema de salud pública brinde protagonismo a los profesionales de la salud mental para involucrarse en las terapias o acompañamiento de enfermos de coronavirus y su entorno familiar, señala la psicóloga Irma Talavera.

En el contexto de la pandemia del coronavirus que mantiene en vilo al planeta hay que estar alertas a sus efectos en la salud mental, como la depresión, en primer lugar, a más de la ansiedad, pánico y diversos tipos de fobias, trastornos que, en estos casos, implican niveles de gravedad o levedad, que pueden afectar indistintamente a personas en situación de vulnerabilidad como a niños, jóvenes y adultos, sin respetar edad ni cualquier otra condición física ni social, afirma la psicóloga Irma Talavera.

Añade que en los casos de pandemia o catástrofes, que en este caso se trata del Covid 19, surgen cambios en el individuo, en todos los aspectos de su vida o rutina, principalmente la pérdida de libertad debido al aislamiento social, afectivo y familiar, que producen ansiedad, angustia o miedo al contagio.

La profesional sostiene que la cuarentena obligada incita de esta manera a un mecanismo de resolución de conflicto interno para liberarse del insomnio y la tensión provocados por el aislamiento al presentarse un escenario muy diferente con una rutina violentada y se refugian en el alcohol, la alimentación descontrolada y perjudicial para la salud (mucha grasa y azúcares), exceso de ansiolíticos y otros mecanismos de escape, que con seguridad tendrán alto grado de impacto en la salud mental.

La salud mental también sufre variados niveles de agresión debido a las pérdidas de trabajo, ajustes económicos, muerte de familiares con participación restringida en velatorios y funerales, rompiéndose obligatoriamente con una tradición generalizada que en algún momento produce autoculpa consciente o inconsciente, como privación de un deber, que produce igualmente contra la salud mental y emocional, entre las que se cuentan los  acompañamientos fúnebres y otros tipos de aglomeraciones por el alerta declarada sobre riesgos de contagio con el virus, etc.

“Ante toda esta situación, es imperioso buscar estrategias para las personas que han sido víctimas de contagio y lograron superar la enfermedad física, de modo a prevenir o, en su caso, superar el trauma o trastorno mental”, puntualiza.

Añade que sería muy importante que a los profesionales de la salud mental (psicólogos y psiquiatras), el sistema de salud pública les brinde un importante espacio de participación e involucramiento en las terapias de prevención, contención y acompañamiento, que según opina “es tan elemental como contundente para ofrecer respuestas a las patologías declaradas y también para evitar otras patologías muy severas, como suicidios, crímenes, violencia familiar, neurosis o psicosis colectivas, etc.”.

La Lic. Talavera se refiere también a la situación especial que enfrentan los profesionales de blanco, en general, señalando que por ser las personas que están en contacto directo con el problema (los contagiados por el coronavirus), necesitan imperativamente el cuidado (terapia, contención y acompañamiento) de psicólogos y psiquiatras, debido al golpe emocional con el que deben lidiar y el temor latente al contagio.

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1 Comentario

  • Francisco Alberto Viloria Sánchez, 05 mayo 2020 @ 10:43 Reply

    Así es. He venido señalando que esta pandemia, más que una crisis económica y de salud física, dejará una crisis de salud mental que tardará años en ser controlada. Las autoridades de casa toda América Latina no le están dando las atenciones debidas al asunto

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