Rousseff deja enorme agujero en el socialismo regional

El socialismo bolivariano queda herido con la pérdida de poder de una insigne «camarada revolucionaria» que ayudó a consolidar el chavismo en la región, que hoy se muestra golpeado y en franco retroceso. 

La histórica destitución este miércoles de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, tras ser acusada de “pedaleo fiscal”, deja en incertidumbre a la izquierda regional, que arrastra golpes sucesivos por denuncias y procesos judiciales contra referentes de número, entre ellos la ex presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, y otros en lista de espera por cargos de corrupción e ineficiencia, como los presidentes Evo Morales, de Bolivia, y Nicolás Maduro, de Venezuela.

A pesar del anuncio inmediato de la ahora ex presidenta brasileña de apelar el fallo de condena que la aleja de su cargo, su situación se complica con la posibilidad abierta de que el escándalo que la salpica se complique aun más con la intervención de la justicia ordinaria para investigarla por el sonado caso Petrobrás, donde también está comprometido su mentor y “padrino”, el ex presidente Luiz Inácio “Lula” Da Silva.

Pesimistas que ponen en tela de juicio la suerte de Dilma en una hipotética segunda instancia de pelea a nivel judicial, sostienen que mantiene una expectativa de pena de hasta ocho años de prisión en caso de ser encontrada nuevamente culpable.

De acuerdo a los datos, Rousseff perdió el derecho a usar aviones oficiales y también se queda sin los casi 10.000 dólares mensuales de salario, más privilegios propios de la investidura.

Sin embargo, tiene vía libre para desempeñarse en la función pública, y el Estado también le concedió el derecho de manejarse con media docena de asistentes, entre guardaespaldas y ayudantes personales, más dos vehículos del Estado para su uso personal.

El abogado de Rousseff anunció este miércoles que su clienta apelará el fallo del Congreso brasileño, tras denunciar un “golpe parlamentario” contra la democracia, a pesar de las evidencias colectadas y presentadas en el juicio abreviado.

La acusación que dejó a la operadora petista fuera del poder consistió en que retrasó arteramente las transferencias financieras del Estado con el objetivo de descomprimir las cuentas estatales a través de un informe “maquillado”.

Lula también está procesado en la misma causa, y comparte con su “alumna” la sospecha de interrumpir las investigaciones del sonado caso “Lava Jato”, relacionado con un esquema de corrupción multimillonaria en la petrolera estatal Petrobrás.

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