Reyes Magos pasaron de largo por albergues de inundados

Muchos niños esperaron sentados el paso de los Reyes Magos, que en esta oportunidad no se hicieron ver por los refugios, porque tal vez están concentrados en otras prioridades. Un 6 de enero desteñido pintó el panorama en las zonas ribereñas, ausente de alegría y colorido en un día muy representativo para el mundo cristiano.

Concentrados tal vez en otras prioridades, los Reyes Magos no fueron vistos este miércoles en muchas viviendas de damnificados que viven precariamente en colectividad en sitios públicos.

Los humildes espacios de madera terciada dispuestos por la Secretaría de Emergencia Nacional amanecieron este 6 de enero sin el bullicio y el colorido de otros sectores de la ciudad con mejor suerte.

El silencio se apoderó de los campamentos, con la salvedad de algunos niños favorecidos por la visita ocasional de gente de buen corazón que les acercó presentes alusivos, en medio de demandas por doquier imposibles de satisfacer.

La probabilidad de que el estado de tiempo se mantenga con malestares varias semanas más, e incluso meses, ha calado hondo en los refugios.

En medio de este panorama, los días transcurren con una rutina sin esperanza inmediata de que vaya a cambiar el estado de cosas, más aun después de que referentes del Gobierno señalaran que los inundados de Asunción pasarían a segundo plano en caso de que las ciudades de Alberdi y Pilar, al sur de Asunción, empeoren su situación comprometida por el desborde del río Paraguay.

La comuna capitalina, por su lado, mantiene la dinámica del Consejo Municipal de Emergencias y Desastres (Comueda), aunque los damnificados también se quejan de la falta de asistencia de este organismo ad hoc encargado de brindar abrigo y subsistencia que los afectados alegan no recibir.

La falta de oportunidades de trabajo para los padres de familia residentes en los refugios de 4 por 4 se ha visto agravada por la ausencia de oferta, según afirmaron los afectados.

“Nadie nos quiere dar trabajo, algunos nos miran mal, dicen que somos haraganes pero eso no es cierto”, afirma Osvaldo Cantero en su sitio precario de la plaza Derechos Humanos, mientras sus niños aguardaban temprano este miércoles la visita de los Reyes, que no se dio.

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