Relojes biométricos para cortar la inspiración de planilleros

Con los marcadores biométricos se busca ordenar el tema de marcación de entrada y salida del personal, afirmaron referentes del MOPC, tras anunciar la baja del sistema de registración por huella dactilar.

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones implementará relojes marcadores biométricos de reconocimiento facial para el control de asistencia del personal, en sustitución del sistema actual de reconocimiento por huella dactilar.

La iniciativa se concretará en el marco del registro transparente de recursos humanos a través del control exhaustivo y de calidad, según se informó.

Para concretar el proyecto fueron adquiridos 15 equipos, que serán utilizados en el edificio central del MOPC en el casco antiguo de Asunción.

Los equipos de marcación por huella dactilar serán reutilizados en los distritos de conservación de rutas y demás dependencias del MOPC en todo el país, donde aún se manejan con planillas de firmas manuales.

Los equipos adquiridos funcionan mediante la lectura del iris ocular. El registro debe hacerse sin anteojos y si el funcionario utiliza lentes de contacto debe realizar un nuevo registro cada vez que cambia los mismos.

Actualmente se realiza el registro (enrolamiento), capacitación del personal y prueba del nuevo sistema, que entrará en vigencia en mayo próximo.

La firma Compusaver S.A. fue la adjudicada para proveer los nuevos relojes biométricos, por un costo de G. 105.300.000.

De acuerdo a los datos, tecnologías similares serán implementadas este año en varias otras dependencias del Estado, como una forma de combatir la práctica del planillerismo, que contamina la Función Pública y es objeto de críticas de la ciudadanía.

Técnicos consultados sobre la seguridad que brindan los relojes biométricos coinciden en señalar que, hasta el momento, se trata de la mecánica más moderna y confiable para el control de asistencia del personal.

Aclararon que esto mismo se había dicho al principio de los relojes dactilares que implementa la mayoría de las instituciones públicas, pero últimamente se han detectado casos de fraude a través de fotocopias de las huellas dactilares de los funcionarios que, increíblemente, han vulnerado el control informático a través de terceras personas.

“Nada es seguro”, dijo por su lado un ciudadano en la red social, tras alegar ser gran conocedor del abanico de trampas utilizado por los funcionarios públicos para burlar los controles de asistencia y salida, aunque no operan de la misma manera a la hora de presentar en los cajeros sus tarjetas de cobro a finales de mes.

“Hecha la ley, hecha la trampa”, sostuvo Juan Manuel Barboza, docente jubilado, tras poner en tela de juicio “cualquier sistema de control informático desde el momento que, como se sabe, puede ser manipulado”.

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