Recomiendan tratamiento psicológico inmediato a personas que fueron víctimas de secuestro

La Lic. Talavera considera muy importante el acompañamiento psicológico a los familiares de la víctima para reducir su estado de tensión y zozobra, y luego del secuestrado, cuando obtuviere su libertad, para evitar secuelas aun más graves.

Las personas que han sido víctimas de secuestro padecen con frecuencia de un estado emocional que se denomina “estrés postraumático”.

Se trata de una serie de síntomas característicos, afirmó la psicóloga Irma Talavera.

En el aspecto psicológico, dijo que el secuestro de una persona le produce un impacto emocional traumático, un efecto perturbador que afecta en gran medida su vida cotidiana en diversos aspectos, especialmente laboral, familiar y social.

“Esto ocurre dentro del punto de vista de la Psicología, desde el momento que los seres humanos sufren grandes modificaciones o cambios cuando son objetos de opresión, peligro a su integridad física, privación de libertad y, en grado superlativo, cuando son víctimas de secuestro y viven en cautiverio”, alegó la profesional.

Añadió que en un caso de secuestro no solo sufre la víctima, sino todo su núcleo o entorno familiar, generando desestabilización y zozobra generalizada, incluyendo el factor económico.

“Las secuelas psicológicas del plagio producen síntomas diversos, como por ejemplo alteraciones de la memoria, introversión, timidez, insomnio, ansiedad, inseguridad, apatía, temor latente y baja su umbral de tolerancia a la frustración”, acotó.

También es frecuente la aparición de síndromes de pánico, variados tipos de fobia, alcoholismo y otras adicciones, pesadillas y flashes nocturnos, entre otros efectos a la salud física y mental de la víctima.

“Por culpa de todo esto pueden acudir a otros tipos de adicciones, como el tabaco y otras sustancias, para tratar de compensar su vulnerable estado emocional y anímico, que son calificados como mecanismos de defensa”, puntualizó la psicóloga.

Consideró muy importante, desde el primer momento en que se produce el secuestro, el acompañamiento psicológico a los familiares de la víctima para reducir su estado de tensión y zozobra, y luego del secuestrado, cuando obtuviere su libertad.

En este caso, el acompañamiento o asistencia requiere mayor cuidado, ante el peligro de secuelas más graves que pueden afectar la salud mental, emocional y física del afectado, como por ejemplo la aparición de depresión grave, despersonalización y suicidio.

“Lo esencial es buscar el inmediato bienestar del afectado con el objetivo de mitigar los efectos de los síntomas mencionados para darle mejor calidad de vida”, precisó la psicóloga Irma Talavera.

Paraguay es el único país en la región, y uno de los únicos en el mundo, donde se mantiene el régimen del secuestro, como señal de la inseguridad reinante y la falta de respuesta de los organismos de seguridad del Estado.

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