Productores y pasajeros sufren secuelas de “ruta de la mentira”

El asfaltado desapareció y los pasajeros padecen el estrés ocasionado por golpes y demoras alargadas debido al tramo destruido, mientras el MOPC pierde el tiempo en promesas, en medio de la decepción generalizada por la inoperancia del ministro Jiménez Gaona.

Personas que se desplazan por el castigado tramo de la ruta Transchaco, entre las localidades de Mariscal Estigarribia y Mayor Infante Rivarola (frontera con Bolivia), sufren las consecuencias del abandono del Gobierno, que permite a seres humanos movilizarse de manera cruel debido al estado calamitoso de la calzada.

En un sector de 110 kilómetros, a partir de Mariscal Estigarribia hasta Cruce Infante Rivarola, pasando por La Patria, el asfaltado prácticamente ha desaparecido debido a que hace años ha cumplido su tiempo de vida útil y en todo este tiempo no ha sido objeto de mantenimiento por sucesivos gobiernos nacionales, mientras las administraciones departamentales tampoco han dinamizado su potencial para hacer escuchar sus reclamos.

Cuando asumió el “nuevo rumbo”, el ministro de Obras Públicas, Ramón Jiménez Gaona, fue abordado por La Mira con respecto al problema y prometió pronta solución, que se produciría luego de organizar el presupuesto institucional, que venía de dos ministros anteriores acusados de vaciar los recursos del MOPC, específicamente Efraín Alegre y Enrique Salyn Buzarquis, este último conocido como “ministro palada inicial”.

Pasaron los meses, y los años, y la situación continúa igual o peor, teniendo en cuenta que las prometidas maquinarias, hombres y equipos para la reconstrucción del amplio trecho destruido nunca aparecieron.

Jiménez Gaona dijo hace un par de meses que el proyecto está aprobado pero solo falta el dinero para la financiación, que debe ser proveído por el Crédito Andino de Fomento (CAF), que hasta el momento no se ha pronunciado oficialmente sobre el tema.

Mientras el proyecto en cuestión se enmaraña en la burocracia, los productores lamentan tener que multiplicar obligadamente sus inversiones debido al pésimo estado de la ruta, que genera daños a los camiones y hace llegar la producción con mucho retraso a los mercados de comercialización, entre otros inconvenientes.

A más de ello, centenares de pasajeros que realizan viajes a Bolivia padecen malestares e incomodidades propias del “safari” que lleva a los colectivos cubrir el tramo de poco más de 100 kilómetros en cinco horas.

Este sector de la Transchaco es conocido irónicamente como “tramo de la mentira”, por las incontables promesas incumplidas de reparación, incluida la actual administración del MOPC.

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