Policías reivindican el histórico uniforme color caqui

El color caqui es defendido por los agentes con el argumento de que se sienten identificados con el tinte que lució tradicionalmente el arma policial.

Jefes y agentes de la Policía Nacional señalaron su decepción por el “manoseo” de que es objeto el uniforme policial por parte de las autoridades de la institución y del propio Ministerio del Interior, tras reivindicar el atuendo color caqui, tradicional del arma de seguridad.

“El hecho de que, en una decisión inconsulta, arbitraria e irrespetuosa para los policías, se haya cambiado el color del uniforme en el 2012, fue para nosotros una falta de respeto, a la que se suma ahora un nuevo cambio de color del atuendo”, expresó un jefe policial que pidió el anonimato por razón de que está prohibida la objeción en esa institución no deliberante.

En el 2012, durante el gobierno del presidente liberal Federico Franco, los policías cambiaron los uniformes del color caqui tradicional y vistieron casacas color azul, en virtud a un decreto que, entre otros argumentos, señalaba la necesidad de dotar de una imagen visual renovada a la institución policial.

Fuentes no oficiales señalaron que, en el fondo, se trató de un negociado de 800 millones de guaraníes, que comprometía a altos jerarcas del Gobierno e incluso a la esposa de Franco, Emilia Alfaro.

A pesar de las protestas, los policías no tuvieron alternativas y vistieron el color que les impusieron, hasta que estos días vuelve a cambiarse el uniforme por otro de color gris perla, que muchos consideran lúgubre e inapropiado para la preferencia mayoritaria de los jefes y agentes.

Al igual que el cambio de color anterior, en esta oportunidad vuelve a hablarse de negociado, a pesar de que esta vez serán repartidos sin costo alguno.

En su momento, especialmente luego de la caída de la dictadura en 1989, ciudadanos indignados habían pedido los cambios de la cúpula policial, el esquema de represión e incluso el color del uniforme, que a muchos les hacía recordar el terror que sembraban agentes dotados de superpoderes para distribuir “justicia” a gusto y paladar.

Familiares de víctimas de torturas coincidieron en estigmatizar el color caqui por representar, según afirmaron, el esquema de represión más brutal, salvaje y sangrienta de esta parte del continente, en coincidencia con el régimen de opresión practicado por la tiranía de Stroessner.

El color azul adoptado durante el mandato de Franco para la Policía Nacional fue objeto de sugestivas críticas con respecto a su posible relación con el tinte político del gobierno de turno.

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