Pareja alegó estado de pobreza para justificar venta de drogas

La pareja hace tiempo venía siendo denunciada por preocupados padres de familia, hasta que finalmente cayó en poder de antinarcóticos con evidencias de microtráfico en su poder. «No hay trabajo, por eso hacemos esto», dijo la joven de 21 años.

La mala situación económica debido a la falta de trabajo y oportunidades para todos argumentó una pareja de jóvenes luqueños al momento de ser detenida con evidencias de narcotráfico.

Se trata de Cornelio Ladislao Coronel, de 30 años, y Giovanna Yamila Aguilera, de 21, quienes según los datos lideraban un esquema de microtráfico que permitía a decenas de adictos, entre ellos niños de corta edad, acceder sin mucho preámbulo al maldito crack, considerado una de las peores drogas por sus efectos desastrosos para el consumidor, su entorno familiar y social, y el país.

La “merca” era ofertada en el domicilio de la pareja, en el barrio Loma Merlo de Luque.

Datos de la Senad, interviniente en el caso, señalan que en la misma zona se registran a diario denuncias de pobladores preocupados ante la cruda realidad que impone el tráfico de drogas.

A más de partidas de dosis de crack, conocida entre los adictos como “droga sucia”, también fueron incautadas dos armas de fuego y más de 1.700.000 guaraníes en billetes de baja denominación, que serían producto del microtráfico.

La pareja admitió que se dedicaba al negocio ilícito, pero insistió que la necesidad económica por la que atravesaba le obligaba a emprender la actividad ilegal.

La Unidad de Reducción del Microtráfico, de la Senad, informó que recibe a diario denuncias provenientes de diferentes barrios sobre casos relacionados al tráfico de drogas, solicitando la intervención correspondiente.

La intranquilidad de los vecinos es generada por la presencia de bocas de expendio y los delitos que guardan relación con el consumo de estupefacientes.

El crack se elabora en laboratorios clandestinos mezclando la cocaína con querosén y bicarbonato de sodio para aumentar el volumen y disminuir su costo.

Fumar crack provoca insensibilidad, sequedad de boca, sensación de ardor en los ojos, sudoración, palpitaciones, dolor de cabeza, contracciones musculares, aumento en los reflejos y dilatación de las pupilas.

El uso crónico de esta droga produce irritabilidad, insomnio, pérdida de peso, hipertensión, arritmia cardiaca, temblores, indiferencia sexual, accesos crónicos de tos, paranoia creciente, delirios de parasitosis, percepciones visuales miniaturizadas (micropsia) e infecciones pulmonares que pueden desencadenar en edema, entre tantos otros males.

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