Obra en Aviadores, madre de las improvisaciones en un país poco serio

Escenario repetido hasta el cansancio en el cruce conflictivo de Aviadores del Chaco y Acceso Norte, como secuela de la falta de previsión y cultura de seriedad de las autoridades y empresas adjudicadas con las obras del súper viaducto.

Las múltiples molestias con sus dosis de fastidio, rencor e impotencia que producen en miles de ciudadanos diariamente los trabajos apenas iniciados en la avenida Aviadores del Chaco de Asunción, como paso previo a la construcción de un moderno viaducto en la zona, desnudan a cuerpo entero la cultura de la improvisación en los proyectos de Gobierno.

Se trata de un legado perjudicial que, a partir de la dictadura, se ha venido repitiendo al pie de la letra en todos los gobiernos “democráticos”, que han introducido puntillosamente la práctica del “así nomás” en las obras públicas y, en general, en cualquier otro emprendimiento que por su naturaleza exige organización y disciplina.

La cosa se veía venir desde mucho antes, incluso desde que los obreros comenzaron a poner pie en la zona de construcción del futuro súper viaducto en la esquina de Aviadores del Chaco y Madame Lynch, conocida también como Calle Última, por ser la vía fronteriza con la ciudad de Fernando de la Mora.

El primer punto en discordia fue la intención clara de la empresa Chávez Construcciones de asfaltar las calles alternativas sin colocar las tuberías de desagüe pluvial y cloacal, imprescindibles en vías que deberán soportar el peso de 20.000 vehículos de todo tipo y peso por día.

A más de ello, se sabe que un evento de lluvia, sumado al permanente discurrimiento de agua servida en la calzada, puede precipitar imponderables de magnitud, para quebranto del vecindario.

Estos días, desde que iniciaron los trabajos de la Essap, se observa de nuevo la improvisación en el manejo de la circulación vehicular y la impotencia de los mismos agentes de tránsito, que no pueden contener el aluvión de bocinazos de conductores mareados por los atascos y el terrible calor, entre otras incomodidades.

Debe tenerse en cuenta que se trata no de una obra secundaria en un lugar raleado, sino de un trabajo estratégico para el futuro de Asunción en una de las confluencias más transitadas a toda hora.

La carga de responsabilidad del loquerío conformado por vehículos, máquinas, equipos viales, tuberías, pasajeros, agentes de tránsito,  vendedores ambulantes y polvareda a causa de la improvisación cae con fuerza sobre el Ministerio de Obras Públicas (MOPC), que aun tiene tiempo de corregir urgentemente el experimento que, por ello mismo, causa más dolor de lo necesario a los miles de contribuyentes que necesariamente deben transitar por el lugar.

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