Nuevo intento por aplacar la delincuencia capacitando a presos en oficios útiles

Los reos reciben no solo instrucción didáctica y práctica, sino orientaciones motivacionales que les ayuden a enderezar sus caminos y apostar por la vida libre sin delitos, convirtiéndose en ciudadanos de bien para ellos mismos, sus familias y el país.

A través de cursos de capacitación y charlas motivacionales, autoridades penitenciarias buscan hacer frente al azote de presos reincidentes y de esa manera disminuir en algo el mar de inseguridad que castiga al país.

Se trata de un esquema de trabajo denominado “política de humanización del sistema penitenciario” impulsado por el Gobierno nacional y llevado a la práctica con la implementación de cursos de capacitación en las cárceles y, especialmente, en centros educativos que albergan a adolescentes infractores.

Los cursos de formación son en los rubros de carpintería, cocina, cultivo de hortalizas, fontanería y manejo de maquinarias industriales.

Estos útiles oficios se imparten en la Penitenciaría Nacional del barrio Tacumbú, de Asunción; en el penal “Padre Juan Antonio de la Vega”; en el correccional de mujeres “Casa del Buen Pastor” y en el Centro Educativo Itauguá.

Las capacitaciones están a cargo del Ministerio de Justicia, en forma conjunta con la cartera de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, a través de la Dirección de Programas de Capacitación en Contexto de Encierro, dependiente del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP).

Según el sitio de información oficial, mediante estas capacitaciones el Ministerio de Justicia busca que las personas privadas de libertad puedan tener conocimientos y adquirir herramientas para su efectiva reinserción social y laboral, una vez que recuperen su libertad.

La administración del Ministerio de Justicia, a través de la Dirección de Bienestar y Reinserción Social, desarrolla varias iniciativas que apuntan a la humanización del sistema penitenciario.

La ciudadanía espera que la iniciativa rinda frutos, teniendo en cuenta el incremento sostenido de la delincuencia en la ciudad y en el sector rural.

Esta problemática se debe, en parte, a los fracasos en serie de proyectos y programas de reinserción de presos, quienes en la práctica son derivados a prisiones donde aprenden “técnicas” exitosas de bandidaje y “afinan puntería” con respecto a “errores de procedimiento” en los crímenes o delitos que cometieron antes de ser enviados de castigo a prisión.

 

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