No hay garantía de transparencia para las internas coloradas

Los candidatos a presidente de seccional han hecho campaña abierta, mientras sectores del pasado incurren tempranamente en prácticas antidemocráticas que hacen contaminar el escenario político para las internas de la ANR, que se presenta más reñidas que nunca.

Electores ajenos a sus registros respectivos de inscripción electoral son denunciados por incursionar con evidente intención proselitista en el entorno de seccionales de la capital y del departamento Central, especialmente.

En esta zona conformada por Asunción y el área metropolitana se concentra más de la mitad de los votantes, quienes pueden definir al ganador en las candentes elecciones internas del Partido Colorado a realizarse este domingo en todo el país.

Las denuncias provienen tanto del oficialismo cartista en el poder, como del sector disidente o contestatario, que busca marcar la diferencia con “Marito” Abdo Benítez como candidato a presidente de la Junta de Gobierno.

La lista del oficialismo está liderada por Pedro Alliana, proveniente de la cartera joven del coloradismo, sin mucha experiencia en el ruedo político partidario.

Este ha sido uno de los motivos que generó la disidencia en el interior de la ANR, sumado a la denuncia de elección a dedo del “caballo del comisario” por parte del presidente Cartes, en una decisión calificada de autoritaria y violatoria de los términos y el espíritu de los estatutos colorados, que aluden a candidaturas surgidas de compulsas abiertas y transparentes.

En medio de este estado de cosas, y a falta de tres días para las elecciones, no cesan las denuncias de utilización de recursos públicos para hacer proselitismo, especialmente en el lado del oficialismo.

Se trata de una práctica heredada del pasado.

Durante la tiranía de Stroessner, los bienes y recursos del Estado eran destinados a placer a la causa política partidaria, mientras los órganos de fiscalización y control del Estado oficiaban de simples espectadores, uniéndose en causa común con los intereses del déspota.

El modus operandi del partido tradicional del Paraguay, creado por el general Bernardino Caballero, no ha variado mucho desde entonces, según puede deducirse de los abusos denunciados por la prensa y la ausencia de reacción del órgano de intervención electoral.

Mientras los colorados se debaten en su laberinto, la oposición funge de árbitro y al mismo tiempo de cómplice, al mantenerse callada frente a casos flagrantes de violación al Código Electoral, posiblemente conscientes de que les llegará el turno de repetir los mismos vicios electorales cuando les toque definir candidaturas.

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