Niños con males cardíacos bajo riesgo, detecta la CGR en una Fundación

La responsabilidad del ministro de Salud para encauzar el cumplimiento estricto de las normas sanitarias es imperiosa, con el fin de salvaguardar la seguridad sanitaria de la población, más aun la de estadíos vulnerables, como los niños con afecciones cardíacas.

Varias irregularidades descubrió la Contraloría General de la República en la Fundación Corazoncitos, dedicada a ofrecer atención cardiológica y cirugía cardíaca a niños de escasos recursos.

La auditoría del ente contralor del Estado permitió develar la falta de atención a normas elementales de funcionamiento de las organizaciones sin fines de lucro por parte de las autoridades de la Fundación, quienes no contestaron ninguno de los reclamos que se le presentaron a fin de aclarar dudas sobre el manejo de la ONG.

Con respecto a las proveedoras, se detectaron las siguientes irregularidades:

1) Distribuidora Gill: se encuentra con habilitación vencida desde el año 2009. Sin embargo, vendió medicamentos a “Corazoncitos” por valor de G. 100.584.140, desde enero hasta agosto de 2014;

2) Servicios Electrodomésticos Profesionales S.A. (Sempro): no cuenta con habilitación ante el Ministerio de Salud Pública, y aun así hizo negocios por G. 95.600.000 con la mencionada Fundación;

3) Empresa San Miguel: no cuenta con habilitación ante el Ministerio de Salud.

4) Cardiomed San Pablo S.A.: no cuenta con la habilitación correspondiente del Ministerio de Salud.

La Ley 836/80 del Código Sanitario dice en el artículo 274: Los establecimientos que se dediquen a fabricar, importar, exportar o reparar aparatos, instrumentales, equipos y dispositivos médico-odontológicos y laboratoriales deben registrarse previamente en el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, el que ejercerá el control correspondiente.

Otras anormalidades detectadas en la Fundación Corazoncitos:

– Falta de justificación de rendición de cuentas del primer al cuarto bimestre del 2014;

– No se adjuntaron a las rendiciones de cuentas presentadas a la Contraloría las notas de presupuesto para la adquisición de bienes y servicios;

– En los contratos de prestación de servicios profesionales médicos y de personal administrativo, no se establecen los horarios de trabajo de los mismos.

Los médicos perciben un salario mensual de G. 5 millones, pero no se sabe si se van a trabajar, y si lo hacen se desconoce cuánto tiempo. Ellos son los doctores Jorge Jarolín Figueredo y Dra. Renee González de Szwako, según el informe de auditoría estatal.

La distribuidora que provee medicamentos e insumos a la Fundación no se encuentra ubicada en la dirección descripta en el membrete de la factura presentada como respaldo de la rendición de cuentas.

Se llama Distribuidora Gill, y supuestamente está ubicada sobre la calle Fulgencio Yegros casi Mariano Molas, de Fernando de la Mora, número 2.558, pero los auditores constataron que allí funciona un edificio de apartamentos.

Realizaron una llamada telefónica al número detallado en la factura, a fin de contactar con la supuesta propietaria, pero atendió una persona que dijo que la dueña no se encontraba porque se fue a trabajar.

La supuesta responsable hizo saber posteriormente que se cambiaron de domicilio, pero se constató que ese cambio no está registrado en la Secretaría de Estado de Tributación, el lugar donde debía declarar el nuevo domicilio.

A más de todo esto, la farmacia La Merced, proveedora de medicamentos e insumos a la Fundación, tampoco se encuentra ubicada en la dirección descripta en el membrete de la factura presentada como respaldo de rendición de cuentas, y, al igual que la distribuidora Gill, no ha declarado cambio de domicilio, como ordena la ley.

 

 

 

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