Niña valiente desafía a la pobreza y le saca chispa a la vida

La pequeña utiliza hábilmente sus pies para hacer sus tareas en la escuela, a falta de manos. Un ejemplo de amor por la vida para muchas personas que no aprovechan o desprecian la plenitud de sus capacidades.

La historia de Nancy, una niña de 7 años con capacidad especial que lucha por superarse, conmueve a la ciudadanía.

Con un rostro bello y luminoso, la niña comparte sus momentos de vida en su casa y en la escuela.

“Es lo que más me gusta hacer”, dice riendo, destaca un material de prensa publicado por la Secretaría de Acción Social.

Ella es huérfana de madre y padre; vive actualmente en Itakyry (Alto Paraná) con sus hermanitos pequeños y una hermana mayor que se responsabiliza de los menores.

A Nancy se llegó a través del censo que realiza Tekoporã en ese distrito con la finalidad de incorporar más participantes al programa de protección social, donde la niña será incluida al sistema porque reúne las condiciones y precisa de ayuda.

Hace 6 meses que la familia se instaló en ese distrito ubicado a 100 kilómetros de Ciudad del Este.

Rosa Casco, de 22 años, hermana mayor de Nancy, tomó la patria potestad de sus hermanos y, con un hijo, asumió el rol de madre soltera.

“Para nosotros es difícil; yo me dedico al servicio doméstico, pero no nos alcanza la plata. Felizmente, los vecinos se solidarizaron para pagar un colegio privado para Nancy, porque ella ama ir a la escuela”, relató.

“Agradezco a Dios que ella nunca se enferma y todos se sorprenden por lo que hace con sus pies”, comentó Rosa.

Manifestó que la niña nunca recibió algún tipo de tratamiento para sobrellevar su capacidad especial.

“Ella nació así y nosotros lloramos mucho en ese momento”, cuenta la hermana, rememorando la impotencia y la posterior resignación de la familia ante la condición de la niña.

La muerte de sus progenitores dio un giro a la historia de la familia Casco.

Rosa asume hoy el rol de padre y madre, y con la ayuda de los vecinos puede enviar a Nancy a la escuela, donde ella ríe, juega, pinta y se divierte, sus compañeros la miman y le convidan galletitas y yogur en el recreo.

Nancy es feliz en la escuela y disfruta el ver dibujitos, sobre todo a Sofía, una princesa que en su mundo mágico imagina ser, con sus sueños e inocencia.

“Necesitará sus brazos para poder hacer algo por ella. Deseamos que el Gobierno nos ayude, porque yo trabajo solo en ocasiones, no tengo en realidad un trabajo fijo y estamos desamparados”, refirió la hermana de Nancy, cuya familia ha sido incorporada al programa Tekoporã.

 

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.