Narcos ponen de rodillas a México y acá contratan faranduleros en “lucha” contra las drogas

Microtraficantes acusan la visita de Senad, mientras enormes clanes de la droga se pasean por nuestro territorio. El terror generado por el Cártel de Sinaloa en México debería motivar una severa reflexión de la Senad.

Terror y espanto crearon en todo el mundo los videos y abundante información sobre el criminal Cártel de Sinaloa, de México, que tomó como tierra liberada las calles de la capital de ese Estado, Michoacán, sembrando bombas, generando destrucción, precipitando corridas sin dirección de gente inocente sorprendida en su rutina pacífica, y profiriendo amenazas de muerte serial, en medio de un caos generalizado.

El detonante fue la detención del hijo del poderoso jefe mafioso Joaquín Guzmán, alias “El Chapo Guzmán”, conocido como “Chapito” (Ovidio Guzmán López) y su inmediata libertad a cambio de que el batallón de matones narcos abandone la ciudad.

La intimación se produjo ante el propio Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien sorprendido por la magnitud de los hechos y el tenor de la amenaza que pesaba sobre todo el pueblo optó por soltar al preso, en una medida sin precedentes que es motivo de todo tipo de comentarios en el otrora paraíso turístico, hoy convertido en víctima de la droga.

“Este es el resultado de no haberse actuado a tiempo”, lamentó un político mexicano entrevistado por la televisión azteca, mientras referentes de todos los sectores de poder se plegaron a la escaramuza verbal extendida por todo el país acerca de la actuación de AMLO, sobre cuya cabeza se tejieron cúmulos de versos en positivo y negativo.

Mientras esto ocurría allá, por estos lares la institución encargada de la lucha contra las drogas se ufanaba de haber contratado a faranduleros para spots en positivo acerca del flagelo.

La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) nunca se ha justificado en los fines y objetivos de su creación.

La ineficacia e inoperancia de sucesivos responsables no solo ha permitido a clanes de la droga tomar por asalto cada vez más rincones del país, sino que el vicio se ha apoderado implacable de cierto sector de la población cuyas secuelas observamos atónitos a diario con hordas de adictos devenidos delincuentes actúan a placer en lugares imaginables e inimaginables.

La pelea se produce en el ámbito de ellos, los que pujan por el dominio de territorios y la preferencia obligada del mercado.

La lucha de la Senad ha derivado en el decomiso de toneladas de cocaína y marihuana, especialmente, y nulo resultado en la caza de narcos, salvo distribuidores de poca monta que entran y salen de prisión en menos que canta un gallo.

“Los capos caen más por efectos de la pelea entre los clanes o cárteles, que por acción de las fuerzas públicas”, atizó un observador abordado por La Mira y que pidió el anonimato.

Añadió que existen elementos contundentes para apreciar el escaso interés de la Senad por erradicar la droga de nuestro país, entre ellos la inexistencia de radares en todo el territorio que logren detectar vuelos clandestinos que seguramente transportan la “merca”.

“Algunos zares del negocio han sido capturados y enviados en deportación fuera de nuestras fronteras, pero quedan acá ‘soldados’ de la estructura montada con lujo de detalles cuyo descabezamiento se desconoce”, apuntó.

 

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