“De cada 100 personas en situación de pobreza 49 son niñas, niños y adolescentes; este dato indica que la pobreza en Paraguay tiene rostro infantil”, sostiene el informe de la organización CDIA.

El 32,5 % de la población de niñas, niños y adolescentes del país se encontraba en situación de pobreza en el 2019, con mayor recurrencia en los departamentos de San Pedro (48,8 %), Guairá (48,8 %), Caaguazú (48 %) y Caazapá (47,5 %), según la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), afirma el Observatorio de Políticas Públicas y Derechos de la Niñez y la Adolescencia de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA) al conmemorarse este viernes el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

Al menos 33 de cada 100 niñas, niños y adolescentes se encuentran en situación de pobreza en Paraguay, esto trae consigo serias barreras para el acceso a servicios de calidad y las garantías de derechos humanos.

En zonas como Caaguazú, San Pedro, Guairá y Caazapá, especialmente en territorios rurales y poblaciones de comunidades indígenas, la pobreza alcanza a más de 48 de cada 100 niñas, niñas y adolescentes.

“Del total de población del país, de cada 100 personas en situación de pobreza 49 son niñas, niños y adolescentes; este dato indica que la pobreza en Paraguay tiene rostro infantil. Esto implica que urgen políticas de protección social, tendientes a reducir las brechas de desigualdad, que se han vuelto más profundas en el contexto de la actual emergencia sociosanitaria, con fuertes efectos económicos en las familias y las comunidades”, sostiene el informe de CDIA.

Añade que los riesgos de incrementarse las vulnerabilidades sociales y económicas en este momento, por parte de las familias y comunidades en situación de pobreza, desafían al Estado a generar mayor inversión social en políticas públicas territoriales para la generación de ingresos seguros y la garantía de todos los derechos humanos para todas las personas.

“Las sociedades con mayor cohesión social son aquellas que logran reducir las brechas de desigualdades sociales, económicas, políticas y culturales, incluso ambientales, que tiendan a brindar mejor calidad de vida de las personas y buscan la dignidad de las personas”, apunta. Alega que para ello es fundamental una mejor redistribución de la riqueza que se genera al interior del país, por medio de impuestos justos.

“El desafío es poner en el centro de las políticas públicas a las personas”, precisa el informe de CDIA.

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