Comentario (Por Freddy Rojas Martínez).

Los dirigentes de los partidos políticos tradicionales, que la ANR (Partido Colorado) y el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), no desarrollan procesos de educación cívica y política a nivel ciudadano, limitándose a consumar las afiliaciones con el fondo musical de las polcas Colorado y 18 de Octubre, utilizando los colores partidarios, que son el azul y el rojo. Los que se jactan de ser dirigentes políticos no instruyen a sus afiliados sobre las ideologías o fundamentos filosóficos de sus partidos porque ni ellos los conocen.

En vísperas de elecciones generales o municipales, la clase política desarrolla proselitismo a través de reuniones y actos en los barrios de las ciudades y en las compañías de los distritos, pregonando el fanatismo con fiestas donde los afiliados vibran al escuchar sus polcas, atizando los colores de sus amores.

El fanatismo es una pasión exagerada por algo y los fanáticos que fueron afiliados para ese fin son fácilmente utilizados por los dirigentes en las campañas proselitistas. En cada campaña se invierten sumas millonarias para la promoción, pero el fanático hasta inclusive trabaja gratis durante el proselitismo y se deja engañar por el amor a su partido. Por ese motivo, la mayoría de los paraguayos no eligen en los comicios porque solamente votan por los candidatos de sus partidos, sin tener en cuenta la calidad de las personas.

En las elecciones los ciudadanos deben observar a los diferentes candidatos, analizar cómo son y luego votar por el mejor que les parezca, sin tener en cuenta el partido sino las cualidades de las personas. Por eso siempre digo que en Paraguay no se elige porque solamente se vota. El voto es un gran poder que tiene el pueblo para elegir, pero los paraguayos no tienen criterio de selección y votan a ciegas por los aspirantes de sus partidos. Además, los seudo dirigentes políticos hasta compran los votos de las personas en extrema pobreza que venden su conciencia para salvar el sustento del día, mientras los jóvenes también venden sus conciencias para acceder al dinero y costear sus necesidades o vicios.

Si en unas elecciones se presentan personas ineptas como candidatos de la ANR o del PLRA junto a candidatos idóneos de otros partidos, los fanáticos votarán por los más torpes. Por eso en Paraguay no se avizora un cambio real en el gobierno, y tienden a continuar los mismos de siempre con la corrupción imperante, debido a la ignorancia cívica y política del pueblo.

Existen personas con títulos universitarios que igualmente se dejan llevar por el fanatismo y son víctimas de su propia ignorancia.

Hace unos veinte años atrás realicé una encuesta a las personas sobre sus afiliaciones. Al consultarles sobre sus partidos, respondieron que eran colorados o liberales porque sus padres eran afiliados a esas preferencias. Cuando les preguntaba sobre sus ideologías, no sabían qué responder. En aquella ocasión, el expárroco de la Parroquia “Virgen del Rosario”, Pbro. Pablo Cáceres, al escuchar por radio Guyracampana la encuesta grabada, dijo que no debemos ilusionarnos con un cambio político en Paraguay debido a la ignorancia del pueblo.

Señaló que la política en Paraguay podría cambiar de aquí a cien años si se inicia un proceso educativo eficiente para el desarrollo. “Estamos lejos de un verdadero cambio”, remarcó.

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