“Mula” descabalga en la frontera con carga prohibida

La supuesta narco aparece con la carga de permanganato de potasio oculta en bolsas de sal mineral para ganado. La actividad narcótica en la frontera con Bolivia no tiene pausa.

Agentes de Senad apostados en el puesto de control de la localidad de Mayor Infante Rivarola, frontera con Bolivia, descubrieron una carga de permanganato de potasio trasladada por una presunta “mula” a bordo de un ómnibus de larga distancia procedente de Asunción, con destino a Santa Cruz, Bolivia.

El control de rutina realizado en el extremo noroeste del Chaco paraguayo permitió la incautación de cuatro bolsas con unos 100 kilos de peso en total que contenían en su interior un compuesto químico identificado como permanganato de potasio, utilizado en los laboratorios clandestinos para la producción de cocaína.

De acuerdo a los datos, las bolsas en cuestión eran trasladadas en el maletero del colectivo de la empresa Stel Turismo, que realiza viajes regulares a Santa Cruz de la Sierra.

Al llegar al puesto de control antinarcótico, los agentes hallaron las bolsas que tenían la inscripción “sal mineral Promin”, que posiblemente fueron utilizadas con el propósito de evitar la inspección por tratarse de un producto muy utilizado para la alimentación del ganado.

A raíz de la intervención, fue detenida Liz Mariela Candia, de 29 años, quien alegó fijar residencia en el barrio Obrero, de Asunción.

El caso fue comunicado al fiscal Andrés Arriola, quien dispuso la detención de la mujer y la incautación de las evidencias, que quedaron a disposición del Ministerio Público.

Senad afirma que el Chaco paraguayo es utilizado para el ingreso de cocaína proveniente de Bolivia, y como paso de precursores y sustancias químicas utilizadas en la producción de la droga.

En la localidad de Mariscal Estigarribia existe otro puesto de control de la Senad, encargado de registrar los vehículos, cargas y personas provenientes de Bolivia.

El Chaco paraguayo tiene una extensión de 245.000 kilómetros cuadrados.

El amplio territorio facilita el tráfico de droga, que se realiza por tierra a través de la ruta Transchaco e innumerables senderos esparcidos a lo largo de la frontera seca con el país vecino.

También se utiliza la opción aérea, a través de aviones de pequeño porte adecuados para el traslado de grandes volúmenes y preparados para el aterrizaje en aeródromos improvisados.

La falta de voluntad política del Gobierno para la instalación de radares modernos facilita la acción de bandas mafiosas, que no tienen mayores problemas para trasladarse de un lugar a otro sin ser detectadas.

 

 

 

 

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