Muerte de la enmienda levanta algarabía ciudadana y más sospechas sobre Cartes

Hasta ahora, el gran perdedor con el asunto de la enmienda es el presidente Cartes, aunque escépticos apuestan porque «algo se trae bajo el brazo», según un indignado. (Foto: ABC Color).

La duda estaba instalada hasta último momento, pero finalmente se confirmaron los anuncios y por votación mayoritaria la Cámara de Diputados mató de certeros disparos este miércoles el ilegal proyecto de enmienda de la Constitución Nacional, planificada por sectores retardatarios al solo efecto de dar fundamento a la reelección de presidente de la República y con ello tapizar con alfombra roja un nuevo acceso de Horacio Cartes al Palacio de López.

“Primó la cordura y, por un momento, los diputados recibieron un baño de democracia que ojalá perdure, por el bien de la República”, afirmó Pedro Ramón Benítez, estudiante universitario de Asunción que seguía de cerca el desarrollo de las votaciones en la Cámara Baja a través de la televisión en un café céntrico de la capital paraguaya.

El tema de la enmienda precipitó la reacción masiva de los paraguayos y connacionales residentes en el exterior, quienes desde un primer momento interpretaron el afán reeleccionista de Cartes, y también de los expresidentes Fernando Lugo y Nicanor Duarte Frutos, en contra de términos taxativos de la Constitución Nacional, que prohíbe el rekutu de ex presidentes de la República, por cualquier medio que no sea el de la reforma constitucional.

Las redes sociales rebosan en estos momentos de cibernautas que pugnan por hacer colar sus impresiones del evento, que consideran histórico desde el punto de vista de la férrea lucha desencadenada en contra de políticos considerados “tiranos”, que degeneró en la reciente quema del mismo edificio del Congreso Nacional y el asesinato de un manifestante en sede del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), en medio del repudio contra el Gobierno, al que consideran culpable de direccionar la violencia contra un sector político “enemigo” de los defensores de la enmienda.

“Con esto queda demostrado el poder del pueblo”, dijo por su lado Edith Lafuente, empleada de un comercio del centro asunceno, mientras saboreaba una chipa en los alrededores de la sede legislativa paraguaya, donde se congregaron manifestantes, que de forma pacífica aguardaban con expectativa la suerte de la polémica enmienda.

Otros se negaban a aceptar la noticia, afirmando que Cartes posiblemente tiene guardada alguna sorpresa bajo el brazo, y reforzaron su sospecha en el hecho de que el 99 por ciento de los diputados, con mayoría colorada oficialista, le dio nones al controvertido proyecto, que como nunca partió en dos la crítica de los paraguayos.

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