Mario no puede manejar Asunción, y hace proselitismo para gobernar el Paraguay

Las calles de la ciudad muestran una imagen de descuido, como secuela de la inoperancia de la Municipalidad de Asunción. El intendente está ocupado en hacer campaña política, en medio de la decepción generalizada.

A nadie escapa la situación de las calles de Asunción, considerada la capital más descuidada de América, pero la principal autoridad encargada de este tipo de cosas, que es el intendente municipal, mira para otro lado, en una actitud que refleja insolvencia profesional y patriótica.

Lejos de acompañar el ritmo de crecimiento de infraestructura que experimenta la ciudad, con nuevos y millonarios emprendimientos inmobiliarios, la Municipalidad de Asunción se cruza de brazos.

De esta manera, barrios enteros sufren las consecuencias de la desidia de gestión, con calles en estado lamentable, plagadas de baches, aguas servidas, paseos centrales abandonados y agentes de tránsito ausentes en donde se les necesita.

En medio de este caos, el intendente Mario Ferreiro se encuentra hace tiempo enfrascado en campaña política, el elemento más pernicioso e inoportuno que requiere en estos momentos Asunción.

Mario busca llegar a presidente de la República, y para asegurarse el cargo baraja fórmulas, que bien podría haber ideado para limpiar la ciudad, arreglar sus calles, despejarla de basura y líquidos malolientes, poner en condiciones los espacios públicos, administrar adecuadamente el tema de los limpiavidrios y cuidacoches, ordenar el tránsito caótico, hacer trabajar a los zorros, reparar los maltrechos camiones de Aseo Urbano, hermosear los cementerios, señalizar y alumbrar los sitios de riesgo, y tantas otras acciones que reclama la ciudadanía.

Mario quiere manejar el Paraguay, pero no puede hacerlo con una ciudad, a pesar de contar con recursos siderales para ello y con la preferencia de mucha gente, que tiene en cuenta las promesas escuchadas en su momento de boca del exitoso hombre de prensa, quien hoy día, con el poder en sus manos, no es capaz de consumar en los hechos lo que en sus tiempos de periodista lo criticaba con fuerza.

 

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.