Madre inicia cruzada en busca de justicia por su hija ultrajada

La madre precoz juega con su niño, nacido de una relación violenta que la justicia se negó a reconocer. Mientras el supuesto violador (padre genético de la criatura, según la prueba de ADN) fue soltado en circunstancias increíbles, familiares de la afectada iniciaron un viacrucis en busca de justicia en la causa.

En medio del peor escenario, la profesora Estela Mary Fleitas “goza” de su jubilación docente.

Afectada por el infortunio, ataviada de coraje y armada con la verdad documentada, ha salido a buscar la justicia que el poder le negó al otorgar sobreseimiento definitivo a Pastor Torres, acusado de cometer atropello de propiedad privada para abusar, violar y embarazar a una niña de 14 años.

El hecho ocurrió en el 2012 en la localidad de Nueva Colombia, distrito del departamento de Cordillera (48 kilómetros al noreste de Asunción), adonde la menor había acudido a vivir junto con su hermanita de 12 años procedente de su natal San Pedro, en busca de un horizonte mejor que se tiñó de dolor y vergüenza.

El principal acusado en la causa es Pastor Torres, funcionario policial que, según el expediente, cometió solo estupro.

Este hecho derivó en la aberración jurídica de sentenciar como delito menor los abusos denunciados y probados posteriormente, entre ellos el informe genético que, con una probabilidad del 99 por ciento, otorgó a Torres la paternidad del niño nacido de la relación violenta.

Las irregularidades han contaminado la majestad de la causa, de principio a fin.

Armada de chicanas, la defensa buscó denodada y desesperadamente caratular la causa como estupro, mientras la justicia penal de Caacupé –donde se dirimió el pleito- no se sintió convencida por la autenticidad y fuerza de las pruebas, limitándose a escuchar los argumentos de la defensa, que logró campear todos los estadíos procesales, hasta obtener el sobreseimiento definitivo.

“Para el Poder Judicial, es como si nadie salió herido en su dignidad, y que el niño nacido provino del viento”, expresó la docente, tras descargar furia verbal contra el juzgado penal de sentencia número 2 de Caacupé y prometer hacer el esfuerzo necesario para encontrar la justicia que no fue.

La primera “estación” del vía crucis de justicia iniciado por la profesora Fleitas fue la fiscalía penal de Emboscada, la instancia natural que investigó los hechos y que, tras calificarlos inicialmente de estupro (relación sexual con menor, valiéndose del engaño o la superioridad ejercida sobre esa persona), amplió la acusación con el delito de coacción sexual, basada en pruebas, que fueron pasadas por alto por la justicia penal de Caacupé, que ahora está en el ojo de las sospechas.

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