La Justicia Electoral desprecia la tecnología y se prende por el derroche

Paraguayos residentes en el extranjero reclaman la inscripción electoral para poder votar, pero la exigencia es despreciada por la Justicia Electoral, que se niega a utilizar la red virtual y acude al obsoleto, inservible y oneroso registro manual.

La Justicia Electoral gastará 2.452 millones de guaraníes para que más de 50 de sus funcionarios viajen al exterior, desde este 15 de setiembre hasta el 31 de octubre, para inscribir en el Registro Cívico Permanente a los paraguayos residentes en Argentina, Brasil, España y Estados Unidos.

La cantidad de dinero destinado a sufragar esa misión no hubiera representado mayor sangría para las arcas públicas si se lograra el objetivo que reclaman los migrantes, el de ser anotados masivamente en el registro electoral para tener derecho al voto, y con ello ser protagonistas de la elección de las autoridades del país que tanto aman y del cual se mantienen alejados.

Sin embargo, se sabe que la cincuentena de funcionarios de la Justicia Electoral no podrá asumir el desafío que significa inscribir a millares de compatriotas deseosos de figurar en el padrón, con lo cual el intento por cumplir con la Constitución Nacional, en la parte que otorga el derecho al sufragio a todos los paraguayos, sin distinciones ni condiciones, otra vez quedará por el camino, para pena y desazón de los votantes potenciales.

También se podrá anotar nuevamente en el “debe” la inmensa cantidad de gastos que representa el pagar viajes, viáticos y otros beneficios a los inscriptores, muchos de ellos provenientes de la cantera política partidaria con fuertes intereses creados.

En este sentido, se sabe que, desde el sector del oficialismo, no existe mayor interés o voluntad política en proceder al registro masivo de migrantes en el padrón electoral, desde el momento que es de público conocimiento la postura crítica de los compatriotas residentes en el extranjero hacia la labor del Ejecutivo por mejorar la mala situación social y económica del Paraguay, y la ausencia de una política de Estado específica para los paraguayos residentes en el extranjero.

Como ha ocurrido en el pasado reciente, nuevamente el sector de la izquierda, liderado por el ex presidente Fernando Lugo, ha asumido el compromiso de “paraguayizar” a los migrantes otorgándoles el derecho al voto, pero la maquinaria estatal y de Gobierno lo impide, evidenciándose apenas un remedo de registración que se nota a leguas.

Durante el V Congreso de la Migración realizado el 18 de agosto en Asunción, los compatriotas residentes en el exterior exigieron que las inscripciones se realicen por Internet, tal y como exitosamente se practica en otros países.

Sin embargo, la solicitud no ha prosperado, en una muestra de increíble torpeza de las autoridades electorales, que apelan a pretextos para negarse a utilizar la tecnología y acuden a la vieja práctica de echar mano de los recursos públicos para una misión que, desde el principio, se ha revelado como la crónica de un fracaso anunciado.

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