“La Gringa”, entre la espada y la pared

Christian Domínguez, dueño del establecimiento atacado. Aún no sabe si cumplirá o no las exigencias del EPP, mientras el Gobierno nada hace para evitar los ataques extorsivos y devolver la perdida tranquilidad al Norte del país.

El próximo viernes 6 de febrero se cumple el plazo dado por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) para que los propietarios de la estancia “La Gringa” paguen una “multa” de 300.000 dólares por depredar supuestamente los bosques del establecimiento productivo ubicado en Azotey para convertirlos en pasturas.

La propiedad pertenece a Christian Domínguez, quien a más de la suma en cuestión deberá faenar 60 cabezas de ganado y repartir la carne resultante en comunidades vulnerables ubicadas en el entorno de la estancia, según informes del personal citados por medios periodísticos.

Domínguez ha guardado reservas con respecto a la determinación de la empresa a su cargo, mientras observadores señalan el difícil momento que enfrenta la firma ganadera luego de sendos ataques que comenzaron el pasado domingo 25 de enero, cuando supuestos soldados el EPP quemaron dos tractores y la vivienda del personal.

Este hecho se produjo menos de un mes después de otro ataque producido el 30 de diciembre pasado, cuando desconocidos que serían miembros del EPP robaron alimentos y amedrentaron al personal con disparos al aire.

En ambas oportunidades, los reclamos se limitaron a que cesen con la tala de árboles y no seguir utilizando agroquímicos en los cultivos.

En esta oportunidad, referentes de “La Gringa” afirmaron que los reclamos eran improcedentes porque el establecimiento no agrede el medio ambiente con la depredación de bosques y tampoco utiliza agrotóxicos por no dedicarse al rubro agrícola.

Diversos comentarios se han entretejido estos días con respecto a la determinación que adoptará el establecimiento con respecto a las demandas del EPP.

Unos opinan que la suerte está echada desde el momento que los criminales han puesto su mira en la estancia, y otros señalan la necesidad de que el Gobierno intervenga con mano dura para evitar que el chantaje sustentado en el terror se industrialice y eleve la situación a niveles insostenibles.

Cuando esta segunda opción estaba madurando, se produjo el miércoles el ataque mortal contra los dueños alemanes de una estancia ubicada en el entorno de “La Gringa”, tras lo cual una estela de temor colectivo inunda el sector, en medio de la expectativa latente por lo que pueda decidir Domínguez con respecto a las exigencias del EPP.

 

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