Justicia se somete a intereses de diputado oficialista acusado de corrupto

El diputado aparece con su esposa en el pasillo del Congreso Nacional, donde desarrolla sus tareas legislativas y políticas sin ser molestado por la justicia, a pesar de cargar sobre sus hombros una acusación de corrupción. (Foto: ABC Color).

Sin ruborizarse, la justicia paraguaya demuestra en la práctica no estar interesada en cumplir el mandato constitucional de proceso corto y barato en el caso Ibáñez.

De esta manera, el pedido de audiencia preliminar se posterga indefinidamente, en una serie que, según abogados del foro, conduce inexorablemente al opareí.

Se trata de una cadena de circunstancias registradas en torno al caso, que en todas las instancias conducen a una intención corporativa entre jueces y acusados de caminar juntos rumbo a la impunidad.

El hecho no extrañaría en este país donde históricamente la justicia está sometida a los intereses de los poderosos, y la ley es aplicada a rajatabla a ciudadanos sin vínculo alguno con sectores de poder, llámese autoridades ejecutivas, políticos y referentes ideológicos, que manejan muy bien el tema del cháque.

Documentos que obran en la carpeta fiscal comprometen al diputado colorado José María Ibáñez en hechos de corrupción con recursos del Estado.

De acuerdo a los informes, el legislador está señalado de orquestar una maniobra junto con su esposa, Lorena Plabst, y algunos asistentes públicos, para pagar a tres empleados privados con dinero del Estado.

Las investigaciones llegaron a descubrir que las tres personas fueron utilizadas al solo efecto de echar mano del dinero público, para lo cual procedió a registrarles como funcionarios de Diputados, cuando en realidad oficiaban de caseros en la quinta aregüeña de los Ibáñez Plabst.

El cúmulo de pruebas y evidencias documentales presentado por la fiscala interviniente, María Victoria Acuña, técnicamente no tienen peso de culpabilidad ante la Justicia, que demora el inicio de la audiencia preliminar prestándose al juego de la defensa chicanera.

Ibáñez, por su lado, se muestra tranquilo en su curul de Diputados, desde donde opera como político a favor de su partido, sin reparar para nada en la carga de responsabilidad penal y moral que carga sobre sus hombros, y que en un país serio hace rato hubiera sido motivo de separación del cargo o reproche institucional.

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