Justicia a medida para senador con dos imputaciones por corrupción

Cardozo aparece con Lugo en la buena época de «siembra», que acabó con una cosecha prolífica para el ex ministro, mientras el sector campesino acusaba los rigores del atraso, la postergación y la miseria.

Para el senador liberal Enzo Cardozo, las dos imputaciones por robos al Estado que enfrenta junto con otras ex autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el hecho de encontrarse en jurisdicción de la justicia es mero trámite, posiblemente a sabiendas del resultado final de ambos procesos, en un país donde la ley está del lado de los saqueadores del Estado y en contra de ladrones de gallinas.

Todos los intentos a audiencia preliminar –paso previo para el inicio del juicio- rebotaron en tribunales, de la mano de abogados expertos en chicanas, con el acompañamiento del juez de la causa, Humberto Otazú, quien se mantiene dócil a las trampas de la defensa y de esta manera colabora para la impunidad.

El ex ministro Cardozo está acusado de echar mano de G. 68.000 millones destinados al desarrollo de las fincas familiares de pequeños agricultores rurales.

Según la carpeta fiscal, para consumar el vaciamiento apeló al concurso de leales instalados por el mismo al MAG, entre ellos el ex viceministro de Ganadería, Armin Hamann, señalado de vaciar un fondo de G. 20.000 millones que debía ser invertido en generar cuencas lecheras familiares y piscicultura, especialmente.

En su momento, el actual gobernador de Itapúa, Luis Gneiting, afirmó que los estanques construidos por la administración Hamann en el sur parecían chiqueros, y que las obras fueron destinadas a alimentar a la clientela política liberal de aquella zona.

Al igual que su compañero de ruta en la aventura por el MAG durante la época del “cambio”, Hamann continúa libre de pena, y aprovecha la libertad para potenciar su estructura económica personal en la zona de Hohenau.

Cardozo, por su lado, mantiene inalterable su estatus de senador, sin que en todo este tiempo amagara siquiera renunciar o solicitar permiso hasta que la justicia se expida sobre los dos casos de corrupción que enfrenta, entre ellos la presunta lesión de confianza por G. 3.700 millones, suma igualmente destinada al desarrollo de fincas empobrecidas de zonas vulnerables del país.

Paraguay es considerado por encuestadoras internacionales como uno de los países más corruptos de la región, junto con Venezuela y Haití, y la justicia aporta lo suyo con el atraso deliberado de los procesos, jueces genuflexos, ministros de la Corte arrodillados ante el poder político y sentencias a medida, entre otros vicios arrastrados del pasado que continúan campantes sin visos de solución.

 

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