Impuesto municipal por “reparación de calle” es una estafa a la ciudadanía

Calle Capitán Britos, a 3 cuadras del superviaducto, en pleno «barrio vip». El tráfico pesado indebido la dejó en esta situación, y los vecinos sufren las consecuencias. La Municipalidad de Asunción no da señales de reacción, mientras Mario hace campaña política.

Cada año, la Municipalidad de Asunción recauda sumas siderales en concepto de reparación de calles, pero la realidad es que las arterias de la ciudad están en estado deprimente, alargando indefinidamente el estrés de conductores y viajeros que deben lidiar diariamente con los golpes producidos por baches y pozos en la calzada.

En sus primeras semanas de gestión, el intendente municipal de la capital, Mario Ferreiro, imprimió aceleración a los trabajos de taponamiento de los cráteres asuncenos que, por entonces, se multiplicaban por miles.

El ex comunicador incluso se ganó titulares de la prensa porque después de muchos años un encargado del ejecutivo comunal comenzaba su gestión con el pie derecho, priorizando uno de los principales males de Asunción: el lamentable estado de sus calles, veredas, paseos centrales y plazas.

Las máquinas de amarillo incluso operaban de noche, para no molestar a los ciudadanos que, de día, debían trasladarse a sus lugares de trabajo.

“Vamos a tratar de molestar a la gente lo menos posible, por eso he ordenado que muchos trabajos en las calles se hagan de noche”, había afirmado Ferreiro.

Sin embargo, con el paso de los días las compactadoras y cuadrillas fueron mermando, hasta desaparecer totalmente sin aviso ni explicaciones.

No solo dejaron de trabajar por las noches, sino también de día, al punto que la ciudadanía considera un milagro el hecho de ver trabajando alguna máquina u obrero municipal en las calles de la capital.

Algunos sectores, como el barrio San Jorge y aledaños del superviaducto, presentan un aspecto de territorio bombardeado, con calles intransitables, olores nauseabundos procedentes de cloacas colapsadas y una imagen deprimente del “barrio vip”.

Lejos de responder con la rapidez y amabilidad que los contribuyentes se merecen, las autoridades municipales se llaman a silencio cuando son abordados por las víctimas viales.

En medio de estado de caos, el intendente es visto diariamente rodeado de adulones en campañas políticas, e incluso Mario hizo saber que está interesado en ser presidente de la República, sin reparar en su penoso antecedente como intendente.

La gente se pregunta con qué criterio va intentar siquiera ser presidente del Paraguay, si no es capaz de mantener en estado saludable siquiera un barrio de Asunción.

De esta manera, el impuesto por “reparación de calle” que cada año paga la ciudadanía, y que significa sumas millonarios en concepto de ingresos municipales, no tiene razón de ser, y debería motivar la acción de oficio del Ministerio Público porque se trata de un resonante caso de estafa.

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