Huelguistas cosechan repudio ciudadano en primer día de paro

A pesar de que la huelga general se dirige al fracaso, dejó instalada su impronta de temor generalizado por la amenaza de violencia, y los transportistas apenas se animaron a sacar a las calles algunas chatarras, insuficientes para satisfacer la gran demanda de estos días especiales.

Gente que trabaja unificó sus voces de repudio contra las organizaciones campesinas y de obreros sindicalizados que este lunes inician una huelga de dos días que según el observatorio ciudadano se dirige al fracaso, especialmente debido al mal momento elegido para manifestarse y el cúmulo de problemas que ocasionan al resto de la población.

“Me pregunto qué pecado hemos cometido para recibir este castigo tan cruel”, lamentaba en una esquina de Luque una mujer que debía trasladarse a Asunción para un trámite burocrático impostergable pero no podía hacerlo por la falta de colectivos.

“Hasta cuándo vamos a soportar este tipo de abusos. Nosotros no tenemos nada que ver con esa gente que protesta, pero somos los que recibimos todo el golpe que significa estar privados de colectivos, más aun días tan especiales donde todos tenemos cosas que hacer y necesitamos viajar”, expresó Adela Domínguez, quien se identificó como madre de familia.

El calor hizo su parte este día para ahondar el sufrimiento de muchas personas, especialmente abuelitos y niños, que debieron viajar colgados en las estriberas de los escasos colectivos cuyos dueños se animaron a sacar a la calle, a pesar de la amenaza de violencia de huelguistas radicalizados.

Trabajadores que pudieron llegar, aunque con mucho retraso, a sus lugares de labor, destacaron el servicio que brindan colectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional.

“En principio, creímos que íbamos a pasar desapercibidos, pero después nos dimos cuenta que muchas unidades de las fuerzas de seguridad trasladaban a las personas de forma gratuita, e incluso con climatizadores y trato correcto de los choferes”, expresó un usuario.

Alegó que “en medio del caos, es importante valorar el gesto del Gobierno en ese sentido, aunque lo mejor hubiese sido negociar con los huelguistas antes de que se generara este laberinto de proporciones que debemos pagarlo todos”.

El paro de 48 horas es convocado en repudio a las políticas del gobierno de Horacio Cartes.

Los huelguistas reivindican el respeto a la libertad sindical, la reducción del precio del pasaje del transporte público (que aumentó a G. 3.400 con la llegada de los buses climatizados, a pesar de que fueron subsidiados por el Estado), y el reajuste salarial del 25 por ciento para compensar la pérdida del poder adquisitivo.

A más de ello, reclaman reforma agraria integral, el impuesto a la soja y el control del uso de agrotóxicos.

Otros de los reclamos son la inversión del 7 por ciento del PIB para la educación, más inversión en salud, plan de viviendas, jubilación digna, solución de la amenaza ambiental del vertedero Cateura y la defensa costera para solucionar el problema de las inundaciones que sufren los bañadenses.

Un modelo de desarrollo inclusivo “que no entregue los bienes de la nación como pretende el Gobierno con la Ley de Alianza Público-Privada (APP)”, así como el rechazo al creciente endeudamiento con los llamados “bonos soberanos”, y la libertad de los campesinos presos por la masacre de Curuguaty, configuran los demás reclamos.

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