Huelguista resiste, tras 80 días de suplicar una ambulancia para su pueblo

La huelguista ve pasar los días sumida en la debilidad de su organismo, pero fortalecida por la causa que la llevó a asumir la extrema determinación. Las autoridades miran para otro lado, ahorrando energías para las próximas elecciones municipales.

Este martes se cumplen 80 días de huelga de hambre que lleva a cabo la señora Rafaela González de Bareiro en demanda de atención digna a la salud en su comunidad de Nueva Colombia, departamento de Cordillera, 48 kilómetros al noreste de Asunción.

La madre de familia sufrió una descompensación de sus valores químicos el lunes, como secuela de su privación de alimento sólido, por lo que debió ser asistida de urgencia en el puesto sanitario donde guarda cama desde el momento que tomó la determinación de asumir el sacrificio extremo en representación de los 5.000 pobladores, según afirmó.

González de Bareiro se mantiene firme en su decisión de continuar con la medida de presión “hasta las últimas consecuencias”.

Abordada por La Mira, expresa con contundencia que “si alguien no asumía una actitud que desnudara la situación de pobreza sanitaria en este pueblo, las autoridades iban a seguir mintiendo y burlándose de la gente por los siglos de los siglos”.

“Acá tenemos intendente municipal, concejales que dicen representar a la comunidad, director de puesto sanitario y un supuesto Consejo de Salud. Ninguno de ellos cumple su función, y nadie se ha dignado, en todos estos años, en hacer un esfuerzo extra para conseguir más doctores, más medicamentos y una ambulancia, tan útil para el traslado de heridos y enfermos graves”, recalca.

Alega que después de ser echado el director anterior, Gabriel Taddei, la Región Sanitaria surtió de algunos medicamentos a la raleada farmacia, y dos médicos más se han sumado a la única doctora que por años ha batallado sola para tratar de resolver con gran profesionalismo las necesidades de la alta demanda de pacientes.

En medio de su salud comprometida y el dolor emocional que le ocasiona el paso de los días sin señales claras de solución a su demanda de salud poblacional integral, oportuna, adecuada y digna, la huelguista lanza munición gruesa contra el Gobierno.

Extiende dedo acusador contra la directora de la 3ª. Región Sanitaria, Dorisel Ferreira de Salazar, a quien acusa de insensible e incapaz de encontrar solución al reclamo generalizado de una ambulancia.

Los diputados departamentales, Nazario Rojas Salvioni, Amado Florentín, Milciades Duré y Zacarías Vera Cárdenas (Parlasur), también merecieron su reprobación como “falsos representantes del pueblo. Parece que esperan que me muera para asumir después sus responsabilidades morales con esta población”, apunta.

Otra autoridad cuestionada es el ministro de Salud Pública, Dr. Antonio Barrios, a quien culpa del estado de miseria que soporta el puesto sanitario de Nueva Colombia, y termina su lista de culpables con el presidente Cartes, a quien responsabiliza por la suerte de su salud quebrantada, y por el mejoramiento del sistema de salud comunitario.

“Un presidente de la República no puede estar ajeno a lo que acontece en esta población. Si es así, tiene graves fallas en su equipo de comunicación y si, como se cree, lo sabe pero no le importa, no debería durar un día más en su cargo”, precisa la huelguista indignada.

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