Hace 25 años cayó el “muro de la vergüenza”

Compatriotas del Este y el Oeste de Alemania pueden mirarse de frente a través del muro, que durante 28 años se erigió en bastión de opresión, persecución y muerte para quienes ansiaban vivir en libertad.

Este domingo 9 de noviembre se recuerdan 25 años de la caída del Muro de Berlín, considerado ícono de la infamia, “muro de la vergüenza” y “bastión de lamento” de millones de alemanes orientales que por años sufrieron bajo los efectos de un gobierno criminal que les negó el derecho a la libertad.

La división política de Berlín se tornó patética cuando, en 1961, los residentes en Berlín se encontraron con una división de alambres de púas entre el Este comunista y el Oeste no comunista.

El lado oriental tenía soldados y milicias armadas, que fueron reemplazados en un abrir y cerrar de ojos por un muro de piedra de 165 kilómetros de largo y 4 metros de alto. 

A lo largo del muro fueron construidas trampas y zanjas; y solo existían 2 entradas y salidas.

Desde que fue construido, mucha gente trató de pasar al lado “democrático” de Alemania, y 400 personas murieron en el intento.

A principios de la década de los 60, la guerra fría alcanzó un alto grado de tensión y las dos Alemanias fueron el escenario donde Estados Unidos y la entonces Unión Soviética parecían querer dirimir sus diferencias.

En ese clima de crispación ideológica, en el que el espionaje de uno y otro bando encarecía las relaciones internacionales, miles de ciudadanos germano-orientales huían de la persecución política hacia la Alemania Occidental. 

El contraste de los niveles de vida en uno y otro lado se hizo evidente y ello contribuyó a fomentar la fuga constante de ciudadanos alemanes al sector Oeste. 

El muro de Berlín, junto al cual perecieron decenas de alemanes, se convirtió en un trágico símbolo de la guerra fría, y su caída fue resultado de una imparable revolución popular.

A partir de aquí, el mundo experimentó, en rápida secuencia, una serie de acontecimientos paradigmáticos, entre ellas la reunificación de las dos Alemanias, el estallido interno de la Unión Soviética, el término del Pacto de Varsovia y la guerra en la antigua Yugoslavia.

Para muchos, la caída del Muro de Berlín ha significado el advenimiento de una corriente ideológica más depurada que tuvo impacto contundente en otros escenarios de la sociedad moderna, la que, a partir de entonces, ha rechazado cualquier intento por “poner corralitos” a la libertad, en cualquiera de sus términos y prácticas.

 

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