Gobierno muestra desprecio por la vida en peligro de una huelguista de hambre

La huelguista se mantiene en su posición inicial de no ceder a sus reclamos, que son los mismos del pueblo necesitado de atención digna a la salud, afirma Rafaela de Bareiro, mientras los gobiernos local, departamental y nacional se desentienden del problema, en una increíble muestra de desprecio por los intereses ciudadanos y la vida en riesgo de una mujer paraguaya.

Este jueves se cumplen 68 días de huelga de hambre de una ciudadana de Nueva Colombia que reclama una ambulancia 24 horas, además de doctores y medicamentos para el puesto de salud local, que no ofrece respuesta a la demanda de atención digna de la comunidad de 5.000 habitantes.

Increíblemente, los gobiernos municipal, departamental y nacional no reaccionan, como si fuera normal que una persona se privara de consumir alimento sólido en protesta por una causa común, que es la misma que embandera la ciudadanía de la localidad cordillerana, que sufre las consecuencias de años de marginación y olvido.

El intendente municipal, Nelson López, colorado cartista, quien al mismo tiempo se desempeña como presidente de una imperceptible Comisión de Salud, se cruza de brazos ante el drama que significa para la población no contar con una ambulancia para el traslado urgente de sus pacientes críticos, entre ellos casos de heridos y enfermos críticos, entre ellos embarazadas a punto de gestación.

La ausencia del elemental, básico y, en algunos casos, vital vehículo de servicio público, ha obligado a madres de familia a buscar parteras empíricas para traer hijos en lugares impropios.

Otros pacientes en apuros deben detener vehículos particulares que pasan por la ciudad para rogar a los conductores acercarles a un lugar de atención a su salud quebrantada.

En la emergencia, enfermeras deben oficiar ilegalmente de médicos para suministrar analgésicos o antiinflamatorios a enfermos que acuden al precario puesto de salud en busca de respuesta a su apuro.

Otros más llegan como pueden al centro de salud de Emboscada, que también adolece de graves problemas de médicos y medicamentos para atender la demanda de la ciudad y de localidades aledañas.

Todo este escenario de necesidades, sin embargo, no provoca ninguna reacción del Gobierno.

La directora de la 3ª. Región Sanitaria, Dorisel Ferreira, “tiene asuntos muy importantes que atender”, contestan afiladas asistentes ante el reclamo de la huelguista de recibir explicaciones de la representante del Ministerio de Salud.

Oriunda de la cantera política republicana, la Ferreira hace oídos sordos del grito de socorro de los habitantes de Nueva Colombia, como si se tratara de correligionarios en busca de zoquetes.

Los diputados departamentales, Zacarías Vera Cárdenas (Parlasur), Amado Florentín y Nazario Rojas Salvioni son, en la práctica, espectadores de lujo, mientras Pedro Milciades Duré pelea una batalla aparte en la justicia para ser blanqueado por casos de robos de recursos públicos en su época de gobernador liberal.

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