Gobierno inútil permite humillante ultraje moral del EPP a menonitas

Mujeres menonitas juntan mercaderías para cumplir la «orden» del EPP, en un hecho que avergüenza al Gobierno y revela la magnitud de la inseguridad que se vive en Paraguay.

La comunidad menonita en el Paraguay es objeto en la actualidad de una vil humillación que seguramente marcará la historia de vida de un pueblo acostumbrado al trabajo, que no arrastra antecedentes de delincuencia ni otro tipo de hechos irregulares, pero aun así es castigado severamente por la mafia organizada, ante la inoperancia del Gobierno nacional.
El Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) ha obligado a la comunidad de Río Verde a entregar alimentos no perecederos, por valor de 50.000 dólares, a poblaciones vulnerables del norte, a cambio de la libertad de Franz Wiebe, hijo de menonitas secuestrado el pasado 27 de agosto de 2016.
Sin chistar, el dócil pueblo de colonos cumplió a rajatablas la “orden superior” y procedió a repartir los víveres en medio de la expectativa del país y el silencio de las autoridades, entre ellas la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), desplegada en el lugar para brindar una seguridad que no existe.
Con el correr de los días la ansiedad aumenta por la inminente libertad del joven, mientras dedos acusadores se levantan amenazantes contra el sistema de seguridad nacional, que ha demostrado suficientes elementos para ser considerado un elefante blanco succionador de recursos que bien podrían haber sido utilizados en la lucha contra la pobreza rural.
Wiebe no es el único secuestrado en Paraguay, porque otros tres compatriotas se encuentran en poder de la agrupación criminal ligada con la mafia del narcotráfico, que en coincidencia con los tres años de poder del presidente Cartes han convertido el norte del país en territorio liberado para actuar a placer y ridiculizar a las autoridades, marcando la hoja de ruta del Gobierno.
Todos los remiendos realizados para mejorar el esquema de seguridad que ofrece la FTC han fracasado unos tras otros, tirando a la basura más de 70 millones de dólares del presupuesto público y exponiendo a su suerte a todos los paraguayos, mientras el aparato oficial hace alarde del crecimiento sostenido de la economía e invita a invertir en Paraguay.
Cartes está en deuda con el país en materia de seguridad, y bien haría en reivindicarse mejorando el estado de cosas, antes de que el malón llamado EPP termine por expandir el terror y generar la anarquía que busca para consolidar definitivamente su negocio.

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