Furiosos viajeros exigen a Cartes urgente reparación de “ruta del terror”

Sector «lindo» del tramo de 120 kilómetros totalmente deteriorado, en un escenario dominado por viajeros que lanzan furibundas críticas y un Gobierno insensible a los clamores y la realidad.

Transportistas hartos de reparar sus castigados colectivos y viajeros torturados cada vez que transitan por un sector destruido de la ruta Transchaco exigen al presidente de la República, Horacio Cartes, la urgente intervención del Gobierno para solucionar la situación.

Se trata de un terrorífico tramo de 120 kilómetros que une –en realidad, debería decirse desune- la zona de Mariscal Estigarribia con Cruce Infante Rivarola, en el corazón del Chaco central.

El lugar es utilizado para el traslado de camiones de varios ejes que transportan ganado, combustible, gas y otros productos en la extensa región donde están instaladas florecientes instalaciones productivas que sufren las consecuencias de la ausencia del Estado.

Obligatoriamente, y con mucha pena, por el sector también transitan colectivos de empresas paraguayas consorciadas que realizan el servicio hasta Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y osados choferes de camionetas particulares que se animan a desafiar los enormes baches convertidos en zanjas y pozos que tapizan el extenso tramo de terror.

Increíblemente, a partir del gobierno del ex presidente Nicanor Duarte Frutos, nadie le dio importancia a la ruta 9, especialmente a partir de Mariscal Estigarribia hacia el Norte, donde se concentran estancias ganaderas que producen carne de primera calidad para la exportación y el consumo nacional.

Durante la gestión del presidente Lugo, los ministros Efraín Alegre y su sucesor en el cargo, Enrique Buzarquis, prometieron reparar sin más demora el sector, que por entonces ya parecía territorio bombardeado, pero el anuncio no se concretó.

Las “paladas iniciales”, que dieron una saludable expectativa, acabaron por derrumbarse e hicieron bajar de nuevo a la realidad las esperanzas de cambio esperadas con ansiedad.

Hoy día, la situación de caos es la constante en ese escenario donde sucesivas administraciones del MOPC han dejado su sello de ineficiencia, rayana en la inutilidad.

“No sirven para nada”, dijo un ofuscado pasajero de la empresa Stel Turismo que hace días se trasladó a Bolivia para visitar a un hijo que estudia odontología en la ciudad de Cochabamba.

Se refería a las autoridades viales del “nuevo rumbo” quienes, a diferencia de sus antecesores, mienten diciendo que “ya está todo” y que “muy pronto van a comenzar las obras”.

El propio ministro de la cartera de Obras Públicas, Ramón Jiménez Gaona, afirmó a La Mira en febrero del año pasado al ser abordado sobre el desastroso tramo: “Sí, estoy enterado y puede publicar que la próxima semana vamos a llamar a licitación y las obras comenzarán, a más tardar, a mediados de año, porque ese sector fue declarado prioritario”.

“No pasa un solo día sin que tengamos que reparar algún colectivo que rompió una pieza o reventó una cubierta al cruzar por la zona”, dijo este miércoles a La Mira el jefe de taller de la empresa Stel Turismo en Mariscal Estigarribia, Néstor Melgarejo, tras asegurar que por el lugar no han hecho acto de presencia técnicos del MOPC, ni siquiera para ir de caza.

 

 

 

 

 

 

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