Estrés, la alerta roja de los tiempos modernos

Existen variadas formas de mitigar el estrés, que en todos los casos pasa por una alimentación y un estilo de vida saludables, afirmó la psicóloga, tras alertar acerca de los riesgos de convivir con el denominado «mal de los tiempos modernos».

El estrés laboral es señalado como uno de los argumentos más repetidos relacionados con el ausentismo en los lugares de trabajo, y la situación deriva en un problema de alcance generalizado si se tiene en cuenta que el afectado traslada su situación a su ámbito social y familiar, afirmó la psicóloga Irma Talavera.

En ese sentido, señaló como principales causas del estrés laboral la precariedad de los lugares de trabajo, largas jornadas de labor o excesiva carga de responsabilidades, y en un plano cercano la intimidación y el acoso por parte de los jefes o patrones.

“La buena noticia es que los riesgos se pueden prevenir y gestionar con la intervención de un profesional psicólogo”, afirmó, tras señalar que las respuestas al estrés devienen de la interacción entre características de las personas y las demandas del medio.

Definió el estrés como el conjunto de reacciones del organismo de la persona ante una situación determinada, manifestada en el agotamiento emocional, conductual y cognitiva.

“Se trata de una respuesta no especificada del organismo humano ante una demanda, exigencia, estímulo o abuso de origen externo, que puede ser su propio medio de desempeño laboral o familiar, entre tantos otros orígenes causales”, aclaró.

Señaló que los sectores o personas más vulnerables a contraer el síndrome son los docentes, enfermeros, empleados de atención al cliente o call center, protagonistas de matrimonios infelices o familias disgregadas, gerentes, jefes de recursos humanos y choferes.

“En pocas palabras, el estrés se trata de una saturación física, emocional y personal de la persona que aparece o se manifiesta con señales oportunas, que se van incrementando a medida que son atacados los factores predisponentes o estresores”, recalcó la profesional.

Aclaró que antes de entrar a la fase de alarma, el organismo se defiende y somete al estrés a una fase de resistencia continua, antes de acceder a un estado de agotamiento, considerado fase terminal y peligrosa que puede llevar a la muerte.

Por esta razón, pide tener en cuenta especialmente los dolores de cabeza, estados de opresión continuados, problemas tensionales frecuentes (ira, irritabilidad, nerviosismo, mal humor), diarrea, estreñimiento, presión arterial elevada, disfunciones estomacales, sobreexcitación, insomnio, sudoración, taquicardia, mareo, dificultad para respirar y dolores en el pecho.

“Existen variadas formas de prevenir el estrés, que deben ser aplicadas de acuerdo a la necesidad de cada persona”, expresó la psicóloga, tras destacar la necesidad de cambiar hábitos de vida rutinaria que predisponen la enfermedad.

“Es importante dar una vuelta de hoja incorporando nuevos hábitos de vida, como una alimentación saludable, practicar deportes, respirar aire puro, ejercicios físicos y de relajación, organizar las actividades diarias, dormir tranquilo y el tiempo adecuado, evitar el estado de nerviosismo permanente, y tantas otras maneras de evitar el estrés y apostar por la salud plena”, puntualizó la Lic. Irma Talavera.

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