Esposa de falso “pobre extremo” también cobra pensión por tercera edad

En el sitio oficial del Ministerio de Hacienda aparece registrado el nombre de la esposa del falso pobre extremo, quien figura como pensionado activo y percibe cada mes el subsidio destinado por el Estado exclusivamente para abuelitos desamparados.

Enriqueta Ortiz de Cuevas es la esposa de Cándido Cuevas Domínguez, matrimonio de la ciudad de Emboscada que figura en la lista de personas en situación de pobreza extrema y con ello acceden a la pensión para ancianos pagada con fondos del Estado con la bendición de la Municipalidad.

Denuncias acercadas a La Mira digital por la organización civil Contraloría Ciudadana, creada para instalar justicia e inclusión en un pueblo dominado por la politiquería, señalan que la pareja Cuevas Ortiz no debería figurar en el grupo de pensionados sino los centenares de abuelitos que realmente carecen de bienes e ingresos para sobrevivir con dignidad y pasar sin los apuros actuales sus últimos años de vida.

Esto, sin embargo, no ocurre, por obra y gracia de las autoridades municipales, quienes han establecido y consolidado un esquema de favoritismo basado en la clientela política y el amiguismo.

Don Cándido y doña Enriqueta son padres del profesor Francisco Cuevas, secretario privado del intendente municipal, Raúl Peña, y conocido operador liberal.

En base a evidencias documentadas, la Contraloría Ciudadana afirma que en el doble cobro ilegal habría tráfico de influencia, al igual que en otros múltiples casos que involucran a pensionados que no cumplen con los requisitos y exigencias específicas del Ministerio de Hacienda para poder acceder al subsidio estatal.

A través de la Dirección de Egresos no Contributivos, Hacienda impone el cumplimiento de condiciones rígidas para los interesados en acceder al beneficio económico, entre ellas haber cumplido 65 años de edad y demostrar con documentos encontrarse en situación de vulnerabilidad, pobreza y cero ingreso, tanto del sector público como privado.

Esto no ocurre con la familia Cuevas Ortiz.

Las evidencias, corroboradas por vecinos de la calle San Agustín, en el populoso barrio Cocué Guazú, confirman que cuentan con vivienda de material cocido, dotada de comodidades que, a simple vista, exhiben un ambiente de bienestar.

Un vehículo familiar se agrega a los bienes tangibles, y en los fondos de la casa se apresta un loteamiento destinado a emprendimientos inmobiliarios o habitacionales.

Se sabe la afinidad ideológica y partidaria de la familia con el intendente Peña, quien es señalado como el artífice de un esquema de gran envergadura que otorga beneficios y privilegios a un selectivo grupo de pobladores para mantener la clientela política.

Se trata de la misma estructura de poder que sostiene la monarquía de los Peña desde hace 20 años, con resultados que saltan a la vista en un pueblo que no marcha atrás ni adelante en materia de infraestructura y servicios, pero sí cuenta con pobladores funcionales que maman del Estado, en asociación con las autoridades municipales.

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