“Es penoso decirlo, pero nos alimentamos del contrabando”

La tercera parte del territorio de Paraguay es apta para la agricultura, pero consumimos hortalizas y verduras de contrabando, dijo Vera, tras lamentar el fracaso de la política de Estado para el desarrollo de la producción nacional.

Más de las tres cuartas partes del territorio nacional tiene condiciones apropiadas para la agricultura y la ganadería, pero sin embargo la ciudadanía debe depender del contrabando para surtir la mesa familiar, afirmó el presidente de la Asociación de Usuarios y Consumidores del Paraguay (Asucop), Juan Vera.

Lamentó las cíclicas escaramuzas, con su secuela de perjuicios y otro tipo de daños a la economía y la buena vecindad con los hermanos argentinos, debido a imponderables igualmente cíclicos que se presentan como producto de una política de Estado destinada al fracaso.

“Todos estos problemas, que se presentan forzosamente cada cierto tiempo, podrían ser evitados si el Gobierno asume su rol de administrador de problemas para buscar soluciones contundentes y a largo plazo con las herramientas que dispone para ello”, apuntó Vera.

Aludió especialmente a los precios exorbitantes que registran en el mercado nacional las hortalizas y verduras en general.

Dijo que la disparada de precios se debe en parte a la maniobra de los intermediarios y supermercadistas, quienes tratan de sacar la mayor tajada de una coyuntura con rótulo de emergencia que se presenta debido a la escasez de los vegetales producidos en Paraguay.

En este sentido, recordó que la producción nacional apenas alcanza a cubrir el 30 por ciento de la demanda, en su mejor época de cosecha, con lo cual queda una tercera parte de consumidores que debe apelar a la producción extranjera para surtirse de los productos esenciales para la mesa familiar.

Las trabas impuestas a la importación, denunciadas por los propios gremios importadores, constituyen factores que inhiben el comercio legal, ante lo cual muchos empresarios optan por lo más fácil, rápido y técnicamente seguro, que es el contrabando.

Se sabe que los mayores contrabandistas, entre otros, son los mismos dueños de supermercados o cadenas de empresas gastronómicas, que prefieren arriesgar muchas veces su capital y pagar sumas astronómicas en coimas para asegurar que el producto llegue sin problemas a destino, antes que asumir el estrés de enfrentar a verdaderas hordas de coimeros instalados en el entorno de los puestos de control fronterizos, observó el titular de Asucop.

“Todo esto ocurre por la ausencia de una política de Estado capaz de poner orden al estado de cosas, que cada vez se torna más virulento y, lo peor, afecta con mayor fuerza a la canasta familiar, porque se sabe que es poco posible preparar un plato sin el protagonismo de verduras u hortalizas”, apuntó Juan Vera.

 

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