“El Papa vino a limpiar la Iglesia de sus lobos”

Francisco no vino al Paraguay a alentar a la gente a luchar contra los «lobos» de la Iglesia, sino a ser piadosos, misericordiosos y buenas personas, afirmó el sociólogo tras expresar que el mensaje papal fue hecho solo para este país.

La reciente visita del Papa no trajo al Paraguay esa energía que lo hizo célebre y dio renovados bríos a una Iglesia que sufre de una de las crisis más profundas de su historia, sino que Francisco llegó para limpiar la Iglesia de sus lobos, expresó José Carlos Rodríguez.

En la edición número 32 de la revista “Economía y Sociedad” del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), el sociólogo se refiere a los “lobos” señalando que se trata de la “claque financiera del Vaticano” y la “claque pedofílica de la Curia romana”.

El Sumo Pontífice “no vino a alentarnos para que luchemos contra nuestros lobos, sino solo a que seamos piadosos, misericordiosos, amorosos y, en general, buenas personas, que no es poco, pero es mucho menos que su plan de vida personal, su agenda pastoral y su mensaje, que incluye otras cosas, como ser, conversión, verdad y profecía”, remarcó. 

Recordó que Francisco denunció, sobre todo, dos cosas: la corrupción y el diablo.

“Contra la corrupción estamos todos, incluso los corruptos -a quienes molesta también la corrupción, aunque sea la ajena-. Contra el diablo también estamos todos”, alegó.

Observó que, en cambio, “contra la narcopolítica, contra la plutocracia, contra la cleptocracia, contra los crímenes ecológicos, las omisiones fiscales, la injusticia social, la discriminación racial de nuestros pueblos precolombinos, la administración de justicia deficiente estamos las víctimas, no los victimarios”.

Rodríguez se pregunta: ¿Por qué el Papa silenció tantas cosas en Paraguay, considerando que en Roma no es así?

El mismo resuelve el interrogante al señalar que el mensaje del Papa en Paraguay no es su mensaje habitual.

“Fue hecho para el Paraguay”, recalcó.

El analista destacó que en la narrativa papal no se habla del problema del latifundio.

“La palabra Curuguaty ni fue mencionada. El secuestro de Edelio Morínigo fue confundido con un delito castrense”, disparó el sociólogo.

Al abundar en detalles, dijo que Francisco “piensa, posiblemente, que no tenemos cura, que somos una villa miseria del  fin del mundo, que no somos capaces de recibir de su parte un aliento para cambiar una de las sociedades más pobres, injustas, ecológicamente devastadas y corruptas de la humanidad”.

Puntualizó que el representante de la Iglesia Católica en el mundo también pensaría “que no tenemos valor para hacer lío frente a estas cosas, y somos tan dignos de lástima que es mejor el silencio piadoso a la verdad despiadada; que más vale ni hablar de proyectos de cambio, de profecías o de conversión”.

“Quizás por eso vino a hablarnos de la fe y del amor. Y también por eso, quizás, lo recibimos con tanto cariño”, precisó Rodríguez.

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