El Gobierno no muestra ningún interés en molestar al EPP

Cartes sigue sin acusar recibo del reclamo de la gente de erradicar el EPP y brindar garantía a la seguridad ciudadana sin más robos y asaltos, que constituyen el pan diario sin visos de solución inmediata.

Corren los plazos y el Gobierno nacional no cumple la promesa hecha por el presidente Cartes después de la ejecución de 8 soldados de la Fuerza de Tarea Conjunta, cuando dijo que erradicará al Ejército del Pueblo Paraguayo y devolverá a la ciudadanía su perdida seguridad.

Se sabe que el grupo armado que opera en los montes de San Pedro y Concepción lo integran no más de 40 hombres, que se desplazan a gusto y paladar en el extenso territorio norteño, sin que sea divisado por la fuerza de seguridad creada por el actual comandante de las Fuerzas Armadas.

En los tres años que opera especialmente para garantizar la seguridad nacional, la FTC ha echado mano de millonarios recursos del Estado que, según líderes de organizaciones campesinas, hubieran sido destinados con mayor provecho para mejorar la pésima infraestructura vial, sanitaria y escolar del interior, especialmente en lugares de crítica ausencia del Estado.

El Gobierno demora en cantar victoria en la lucha contra el EPP, mientras el grupo señalado de servir a los intereses del narcotráfico mantiene secuestrados a tres hombres, instalando temor colectivo y demostrando en los hechos que está en condiciones de hacer sus golpes de acuerdo a su voluntad.

En otro escenario, sectores oficiales vinculados con las relaciones exteriores pintan un panorama alentador del país con guarismos macroeconómicos saludables y clima de negocios ideal, que sin embargo no se compadecen de la situación de inseguridad, tanto a nivel rural como urbano, donde los robos y asaltos se han multiplicado y el miedo cunde.

El intocable ministro del Interior, Francisco de Vargas, se mantiene tácito en materia de resultados y se niega rotundamente a apelar a la experiencia y capacidad demostrada de gobiernos amigos en la lucha contra el terrorismo y la criminalidad.

“Podemos solos”, se le escuchó decir al otrora fiscal antinarcóticos, que mantiene un sólido lazo de amistad, de origen desconocido, con el presidente Cartes.

Mientras las dos principales autoridades nacionales responsables de la seguridad nacional se mantienen sin dar resultados, la ciudadanía acusa recibo de las crónicas policiales, que delatan el grado de riesgo y peligro a sus intereses y a su propia vida.

 

 

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