El fútbol latinoamericano, en su hora más negra

Napout carga sobre sus hombros la responsabilidad de trasparentar las turbias cuentas de la Conmebol, heredadas de la administración Léoz. El propio ex titular de la APF es señalado como integrante de una rosca que maneja el fútbol nacional y continental.

Las secuelas de la crisis en la FIFA y el manejo poco claro de cuentas de la Conmebol impactan con fuerza sobre la Copa América en disputa, y pone sobre la mesa una discusión con enormes dudas acerca de torneos y competencias de peso, como la Copa Libertadores de América y la Copa Sudamericana.

La dirigencia del fútbol de esta parte de América se ha metido en una maraña de sospechas de corrupción, manteniéndose con la soga al cuello, mientras las deudas golpean las puertas de la Copa América y deben ser respondidas, antes de que la situación empeore.

La matriz continental arrastra una enorme cruz sobre sus hombros, que tiene que ver con las finanzas.

Como salido de un cuento de ficción, el organismo futbolístico sudamericano busca desesperadamente salvar los compromisos asumidos, mantener la clientela de patrocinadores y sostener los millonarios acuerdos de televisación.

Los compromisos inmediatos colocan a la Conmebol de frente a un desafío que significa la erogación de millones de dólares, en un momento harto delicado como secuela de la crisis de la matriz mundial del fútbol, que arrastra una cadena de sospechas sobre corrupción en la mayoría de las organizaciones deportivas continentales y regionales, a más de las asociaciones nacionales.

La Asociación Paraguaya de Fútbol, lejos de mantenerse fuera de las investigaciones, ha mostrado síntomas de lo que parece ser un escándalo de enorme magnitud en el manejo turbio de cuentas, un secreto a voces manejado por años en la trastienda de las herméticas oficinas de la dirigencia, custodiadas bajo llave por los presidentes de clubes, convertidos así en amos y señores de su silencio.

La corrupción en la FIFA, develada por la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, involucra también a figuras de la Conmebol, especialmente a Nicolás Léoz, anciano dirigente nacional y mundial del fútbol metido hasta la coronilla en transas y negociados.

La Conmebol está técnicamente en un callejón sin salida.

Todos hablan de crisis, y colocan en silla de acusados a dirigentes comprometidos en negociados.

Mientras la FBI amontona fojas al mullido expediente que compromete a 14 altos popes del fútbol mundial, un sórdido silencio ronda por la matriz principal del balompié paraguayo, mientras el observatorio popular no pierde tiempo para expresar que, sin la intervención de un organismo de investigación internacional, no es posible esperar cuentas claras a nivel local.

Ello, como secuela de un sistema de manejo entre cuatro paredes que viene permeando históricamente los tímidos esquemas de control, debidamente manipulados en salas de maquillaje donde los presidentes de clubes ofician de marionetas.

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.