El Estado se come la cola al contraer deudas para pagar deudas

Ministerio de Hacienda en Asunción, que maneja las cuentas del Estado. Primero se tiene que formar la capacidad de pago para recurrir al endeudamiento, pero en nuestro país ocurre lo contrario, sostiene la CADEP.

El alto costo del servicio de la deuda causa preocupación, en el sentido de la expectativa que genera la capacidad del Estado para hacer frente al desafío, considerando la escasa evolución de la estructura de gastos e ingresos del Gobierno, que se caracteriza por el elevado nivel de los gastos rígidos y la baja presión tributaria, situación que obliga a contraer deudas para pagar deudas.

Esta observación es expresada por el analista Julio Ramírez en la revista Economía y Sociedad, del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP).

Con relación a la capacidad de buen pagador del Estado paraguayo, Ramírez señala que esta es la pregunta que generalizadamente se hacen los analistas económicos y la ciudadanía, y que debería ser respondida por los hacedores de políticas públicas del Gobierno.

“Si bien es imperativa la necesidad de fuertes inversiones para reducir los grandes déficits en infraestructura en todas las áreas, también es indiscutible la necesidad de contar con capacidad de ejecución de los proyectos y con capacidad de pago de la deuda contraída, que viene incrementándose vertiginosamente en los últimos años”, opina.

Añade que el actual acelerado incremento de la deuda pública está justificado por la magnitud de las necesidades en un país donde las inversiones en infraestructuras y en proyectos sociales tuvieron un crecimiento lento desde el inicio de la democracia, lo que, dada la necesidad de ordenar la institucionalidad del país, resultaba comprensible. 

El endeudamiento público es, ciertamente, un instrumento legítimo del Gobierno, pero requiere de planes bien estructurados y de instituciones eficientes que puedan ejecutar las inversiones en tiempo y forma para lograr el máximo rendimiento de los recursos obtenidos en los mercados financieros, alega.

“Primero se tiene que formar la capacidad de gestión necesaria para recurrir al endeudamiento, pero en nuestro país está ocurriendo lo contrario, pues primero se captan los recursos sin que previamente se hayan desarrollado acabadamente los estudios de factibilidad técnica de los proyectos de inversión a ser financiados”, puntualiza el analista de CADEP.

En la óptica de Ramírez, el endeudamiento público del Paraguay pasó del 10,7 por ciento del Producto Interno Bruto al 19,5 por ciento del PIB en un periodo de solo cinco años (2011 a 2015).

La ley que aprueba el presupuesto de 2015 otorga al Gobierno la posibilidad de emitir bonos por US$ 384 millones y existen préstamos en preparación con organismos financieros internacionales por otros US$ 365 millones.

Esto último constituye un mecanismo genuino de apalancamiento de las finanzas públicas, pero su utilización debería ser limitada, pues lo lógico sería endeudarse para realizar inversiones productivas y no para pagar deudas, sostiene Julio Ramírez.

 

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