El día que Hiroshima estremeció al mundo

Fotografía histórica del «día después» del ataque con bomba nuclear a Hiroshima, un acontecimiento que despertó polémica mundial, a pesar de lo cual países con potencial atómico se niegan a despojarse del terrorífico armamento.

Se cumplen este 6 de agosto 70 años del ataque nuclear estadounidense contra la ciudad japonesa de Hiroshima, que ayudó a poner fin a la Segunda Guerra Mundial luego de matar a 160.000 personas e instalar sobre el mundo un manto de terror con la primera bomba atómica detonada fuera del ámbito de prueba.

De acuerdo a los datos, dos de cada tres personas han fallecido a lo largo de estos años, como consecuencia de lesiones y enfermedades atribuidas al envenenamiento radiactivo, entre ellos diversos tipos de cáncer.

La aeronave que protagonizó el suceso histórico fue un B-29, bautizado como “Enola Gay”, que se desprendió de su mortífera carga luego de 6 horas de viaje desde una base aérea ubicada en la costa de China.

Estados Unidos, con la ayuda del Reino Unido y Canadá, diseñó y fabricó la bomba en el marco del secreto “Proyecto Manhattan”, dirigido por el físico Robert Oppenheimer.

“La usamos para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses”, afirmó el presidente Harry S. Truman, al justificar el lanzamiento del “Little Boy” en un momento crítico de la guerra para Estados Unidos, debido al avance contundente de las tropas de Japón y la amenaza latente de arriar banderas frente a la entonces gigante tropa imperial.

Después de la de Hiroshima, el mismo país arrojó una segunda bomba atómica, esta vez sobre la ciudad de Nagasaki, que produjo a su vez 80.000 muertos y obligó al país asiático a la rendición incondicional, lo cual precipitó el fin de la conflagración mundial y el inicio de una discusión mundial que persiste hasta hoy día.

Unos 200.000 damnificados por las dos bombas atómicas continúan con vida, de los cuales varios miles seguirán necesitando atención por las enfermedades vinculadas a la radiación.

Periódicamente, los hospitales de la Cruz Roja Japonesa atienden a supervivientes de la hecatombe, afectados por las consecuencias a largo plazo que han padecido, mientras casi dos tercios de las muertes registradas entre los supervivientes están relacionados con distintos tipos de cáncer, según los registros oficiales.

Los efectos psicológicos de la tragedia también siguen afectando a los supervivientes que no han tenido secuelas físicas.

Los hospitales nipones han atendido a más de 2,5 millones de supervivientes de los estallidos atómicos como pacientes externos, y han admitido como internados a más de 2,6 millones.

La conmemoración del 70° aniversario de los bombardeos atómicos tiene lugar apenas meses después del fallido intento de la “Conferencia de examen del tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares” de acordar medidas que permitirían avanzar hacia su eliminación.

Estados Unidos, el país que protagonizó las dos únicas detonaciones nucleares fuera del sitio de prueba en la historia, sigue concentrando la mayor cantidad de bombas atómicas, y también las de más potencia.

Al mismo tiempo, ese país encabeza las misiones de paz y no proliferación de armas nucleares en el mundo, en un hecho contradictorio que ha levantado polémica internacional.

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